El miedo nos dejo sin Informe

1.5 mdp, por autores de granadazo
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De nueva cuenta no habrá Informe Presidencial este 1 de septiembre, porque así se acordó hace un par de años.

La demagogia de los diputados (de todos los partidos) que abolieron lo que absurdamente llamaron “el Día del Presidente” nos ha privado a los ciudadanos de un acto fundamental de rendición de cuentas.

La partidocracia le quitó a la ciudadanía, y no al Presidente, un derecho elemental en cualquier país democrático: el derecho a estar informados.

Ahora más que nunca era necesario escuchar al Presidente, ante la representación nacional, acerca del estado que guarda el país en su economía, educación, empleo, seguridad, capacidad energética.

No se trata de que nos pasen spots en televisión con mensajes del presidente Calderón.

Tampoco sirve de mucho, dada la importancia del momento, un discurso del Ejecutivo ante invitados.

Era necesario que el Presidente de la República, en sesión solemne del Congreso, nos dijera qué está pasando con México, hacia dónde va el país y qué se necesita para salir adelante.

Algunos diputados y senadores perredistas amagaron con hacer un mega circo en el Informe pasado, por lo cual se convino entre las fracciones parlamentarias y el gobierno federal cancelar la ceremonia.

Otra vez el miedo a una minoría doblegó a la mayoría –incluido el partido en el gobierno–, y para disimular su vergonzosa capitulación gritaron al unísono: “se acabó el Día del Presidente”.

¿Cuál día del Presidente ni qué ocho cuartos? Desde la época de Miguel de la Madrid se acabó el Día del Presidente.

Por ceder al chantaje de los incivilizados, ahora nos quedamos sin esa ceremonia de rendición de cuentas y de orientación a los ciudadanos acerca de cuál es la óptica de quién está al mando de las instituciones nacionales.

Nos vamos a tener que conformar con ver al presidente Calderón, o a un enviado suyo, entregar un grueso documento al presidente del Congreso en la puerta de San Lázaro, y se acabó.

¿Qué avance democrático representa eso?

Ninguno. Lo que nos muestra es una señal de atraso político, en el cual los miembros de un partido (no todos, pero sí varios ruidosos y violentos) se imponen a la mayoría y privan a los ciudadanos de información necesaria y elemental.

Ese grueso documento que entregará el Presidente o su enviado al Congreso no lo van a leer ni los diputados.

Se va a seccionar y los capítulos correspondientes serán enviados a las comisiones legislativas según el tema del cual se trate. Nos dirán que lo podemos consultar en internet.

La sociedad necesita conocer de primera mano asuntos muy puntuales, como veremos mañana. La partidocracia y su miedo a los violentos le han arrebatado al país ese derecho.

phl@3.80.3.65

fdm