El personal estilo de gobernar

Fase 2
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Andrés Manuel López Obrador disipa dudas sobre su personal estilo de ejercer el poder, incluso antes de asumirlo. El Presidente electo aclara que las decisiones ya no serán cupulares. Pide no tener miedo a la gente, un pueblo avispado como el nuestro, no se equivoca.

Sin determinaciones cupulares va a decidir cómo resolver la saturación del aeropuerto internacional capitalino, a través de una consulta popular que ofrece dos opciones e información sintética sobre los pros y los contras de cada alternativa, más una encuesta cuya pregunta se presume será la misma y una ponderación entre ambas aún desconocida, será.

Nueva manera de hacer política y gobernar, anticipa el vocero Jesús Ramírez Cuevas. Una transformación que rebasa frase y propaganda electoral, ejercicio público del mandato constitucional que abre debates al por mayor; renovada obligación de medios de comunicación e información, pero, sobre todo, para la sociedad que deberá construir mucha más ciudadanía, hacer de temas comunes, asuntos propios.

Debates válidos. Cuestionar, aunque el Presidente electo diga ¡ya chole!, por qué el proyecto del Tren Maya no merece una consulta nacional similar a la del aeropuerto, por qué debemos dar fe a una encuesta no pública en la cual dice que la gente sí quiere el nuevo ferrocarril, 80 por ciento afirmó el próximo mandatario, está a favor, por qué sobre dicho proyecto puede opinar sólo la región dónde se planea y no todo el país como ocurre con el de los aviones.

Una nueva manera de gobernar a la cual debemos aportar contrastes que hagan el debate más rico y plural, una forma de gobernar auténtica que debe soportar las críticas por utilizar adjetivos tan clasistas como el de prensa fifí como si dijese prensa chaira.

Personalidad pública y privada refractaria a la frivolidad, inmune a lo fatuo del poder que debe ejercitar la tolerancia como actitud permanente, para aceptar que su seguridad y la logística de su agenda dejaron de ser temas privados o menesteres sobre los cuáles todos (el pueblo) y nadie se encargarán de protegerlo. Y sus traslados. Y su primer círculo.

Las repercusiones de sus anuncios, afirmaciones y retractaciones hoy impactan al país, a sus mercados e indicadores, ya no es tema de amlovers o antipejes. El impacto de acortar su gira, de cancelar y reactivar foros de pacificación, del avispero magisterial agitado y amenazante, ya son parte de la prospectiva obligada que debe ser analizada en cada discurso y pronunciamiento público del Presidente electo.

La llamada cuarta transformación obliga a quienes, con toda y absoluta legitimidad, la encabezan a avanzar más allá de la austeridad republicana o de tupper, recortar plazas y salarios, mudar dependencias, definir perfiles económicos, judiciales y legislativos es de una trascendencia mayor a los seis años que están por comenzar.