El proyecto que viene en Chapultepec

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Por:

Manuel López San Martín

El Corredor Cultural Chapultepec que pretende la recuperación integral de Av. Chapultepec —de Lieja a la Glorieta de Insurgentes— mediante espacios verdes, culturales y artísticos, puede ser la columna vertebral del segundo tiempo de Miguel Ángel Mancera en el GDF.

Hoy, esa avenida —puente entre la Roma, Condesa y Juárez— está sumida entre basura, calles descuidadas, inseguridad, vendedores ambulantes, transporte público sucio y deteriorado, y ni qué decir del tránsito de la zona y una ciclovía inoperante, invadida.

Para entender los alcances del proyecto

—que tardaría 18 meses en construirse—, un dato: Av. Chapultepec —que hoy no sirve más que para separar colonias históricas—, solo tiene 9 mil 800 m2 de espacio público; con el Corredor, crecerán a más de 100 mil m2. Sería el parque elevado lineal más grande de América Latina. Esos números, más lo que implicaría, así como

la forma en que está pensado e incluso, cómo está financiado, me entusiasman,

como vecino de la zona.

Vale la pena poner en perspectiva las cosas. Sobre todo ante algunas críticas que ya circulan.

Hay quienes señalan que el Corredor generará un gasto innecesario a la Ciudad. Falso. El proyecto, que implica una inversión privada de mil millones de pesos —a cargo del consorcio PICSA, que ganó el concurso público—, no costará ni un peso de recursos públicos. Tampoco se privatiza el espacio público, más bien será recuperado para quienes lo caminen y usen, pero además a través de la Agencia para la Promoción de Inversiones y Desarrollo para la Ciudad de México (ProCDMX), la capital llevará un porcentaje de ganancia sobre los establecimientos que tendrán connotación cultural y artística.

Algunos han sospechado que detrás del proyecto hay intereses inmobiliarios. Tampoco va por ahí: no habrá ni una modificación al actual uso de suelo. Otros apuntan que el lucro del proyecto estará en la construcción de un estacionamiento subterráneo de paga. No. El Corredor no contempla ningún estacionamiento. Y lejos de ampliar los carriles actuales,

contempla reducirlos.

El eje del parque lineal será la cultura y el arte. Cada tramo estará enfocado a diferentes expresiones como pintura, escultura, música, danza, fotografía, teatro, literatura, arquitectura y cine. Además, se construiría la primera Biblioteca Digital, un Centro de Educación a Distancia y un museo. Todo, no sólo sin lastimar el histórico acueducto de Chapultepec, sino protegiéndolo.

Parece un proyecto redondo: la Ciudad ganaría un espacio —en el que lejos de derribar árboles se sembrarán más en una proporción de 7 a 1—, se crearían empleos durante —3 mil 500 empleos directos— y después de su construcción, se voltearía a ver el patrimonio cultural y se detonarían zonas que ya existen pero que hoy están estancadas, como la Zona Rosa. Además, se contempla un corredor peatonal con Internet gratis, una ciclovía y transporte eléctrico.

El Corredor Cultural Chapultepec va. Y qué bueno. Con todas sus bondades, aún es perfectible, por eso se contempla una consulta pública que involucre a los vecinos, además de un consejo que estará integrado por activistas, intelectuales y periodistas.

Lo público es demasiado importante como para dejárselo sólo a los políticos. Por eso los ciudadanos deberán ser el centro del proyecto. Sin ellos, fracasará. Con ellos, puede ser parteaguas de una nueva forma de generar desarrollo y rescatar espacios públicos.

  Off the record... La apuesta de Mancera va más allá de un parque lineal en Chapultepec. En la mesa hay varios más que se desarrollarían lo mismo en Iztapalapa o Iztacalco que a la zona de Santa Fe… Cuesta arriba se ve para Víctor Romo llegar a la coordinación del PRD en la ALDF. Los números no le dan. Vanguardia Progresista llevará mano y ahí sólo hay dos jugadores con posibilidad: Leonel Luna, ex delegado en Álvaro Obregón y Raúl Flores, presidente del PRD DF. El equipo mancerista sigue capitaneado por Héctor Serrano. Antes de que termine la próxima semana habrá humo blanco… Si la delegación Cuajimalpa fue capaz, cuando la encabezaba Adrián Rubalcava, de esconder un helicóptero, que sea capaz de pasar por alto los exhortos del Instituto local de Transparencia, es poca cosa. A pesar de que el 20 de noviembre del año pasado, Rubalcava anunció que la demarcación tenía “un helicóptero para servir a los ciudadanos” y hasta se fotografió con la aeronave, desde febrero pasado en Cuajimalpa dicen que no hay registro, que fue “un préstamo de alguien no identificado”. Ajá.

*Esta columna baja la cortina unos días

y se tomará un descanso. Nos encontramos el próximo lunes 24 de agosto en estas páginas.

Twitter: @MLopezSanMartin