El que pega primero…

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:
  • danielalonso-columnista

...Pega dos veces, dice el refrán. El primer capítulo de la Gran Final de la Liga MX entre los mejores dos equipos del campeonato dejó un sabor agridulce. Monterrey y Pachuca, representantes de dos modelos exitosos en tiempos recientes de nuestro futbol mexicano, mostraron por momentos destellos y por otros lapsos imprecisiones y errores no acordes a una Final.

Casi como si estuvieran conscientes de que se ganará en tierras del norte, ambos clubes la dejan en suspenso y, hasta el momento, insípida.

Sin sazón. Sin pimienta ni picante, así fue el partido de anoche. En un principio la directiva de los Tuzos trató de vender la Final como “cantera (Pachuca) contra cartera (Monterrey)”, a lo que los Rayados respondió en redes sociales con estadísticas que desnudaban lo dicho por el Pachuca y mostraba que la cantera de Monterrey jugó más minutos en la Liga que la de los Tuzos. Buen intento, pero no fue suficiente, mucho menos después de lo vivido entre Tigres y Rayados o entre Chivas y América. Las rivalidades no se inventan: nacen.

Pero vayamos por partes: el primer tiempo inició con muy buen ritmo y con iniciativa de ambos equipos, se perfilaba como un combate de boxeadores agresivos. Después de 10 minutos el ritmo se alentó y la constante lluvia que se hizo presente antes y durante el encuentro fue un factor que perjudicó el juego de toque raso y veloz de ambos equipos.

Las tres joyas tuzas (Pizarro, Gutiérrez y Lozano) respondieron con intensidad y ganas, pero técnicamente fallaron en pases y decisiones claves durante el desarrollo de varios contragolpes. Por su lado, el poderoso tridente rayado formado por Dorlan Pabón, Cardona y Funes Mori brilló por su ausencia.

En el duelo de porteros, Jonathan Orozco tuvo mayor actividad que su veterano colega y ya histórico, el jugador más veterano en disputar una Final, a los 43 años, el Conejo Pérez. El arquero rayado, para muchos el gran ausente de las convocatorias nacionales, tuvo un par de atajadas de alto nivel que mantuvieron el cero durante los primeros 45 minutos y una más en la última jugada ofensiva del Pachuca. Sin duda, Orozco fue la figura anoche.

Ya en la segunda mitad, justo al minuto uno, Urretaviscaya tuvo ante sí el primer gol; solo y con el marco vacío le pegó mal a la pelota y frustró el grito de su gente. Y siguiendo la tendencia de esta Liguilla, el árbitro volvió a meterse al guión de la película, comiéndose una mano de Efraín Juárez y su consecuente expulsión.

Y el gol, el maldito gol como diría Leo Beenhakker, se concretó al minuto 60: Basanta se preocupó más por robarse la camiseta de Jara y éste mandó el balón al ángulo para el definitivo 1-0. Ahora todo se define en Monterrey y, como bien dijo Mohamed, ayer nadie iba a levantar la copa, pero sí existía el riesgo de perderla, así que la serie sigue abierta. Sólo como estadística, aunque éstas no juegan: dos veces los Tuzos viajaron a Monterrey a definir una serie Final y en ambas regresó con la copa.

Ayer Pachuca pegó primero, ¿habrá pegado tres veces?

dan.alonso@yahoo.com

Twitter: @dan_alonsov