El radical escenario de Trump vs Sanders

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Por:

Juan Pablo de Leo Spínola

Una de las democracias mejor consolidadas se enfrenta a una creciente polarización ideológica que cada vez más se aleja del centro provocando una elección saturada de términos comparativos como fascismo, nazismo, socialismo o comunismo por citar algunos ejemplos.

La demagogia con la que se han manejado las campañas en ambos extremos de derecha e izquierda ponen en contexto la actualidad política en la que se ha convertido el sistema electoral de los Estados Unidos a partir de la llegada de Obama a la presidencia en 2008.

Pese a que la probabilidad de que sea un candidato propio de la organización política el que termine por competir en la elección general —Jeb Bush contra Hillary Clinton en toda lógica se disputarán la Casa Blanca en noviembre— la realidad de la coyuntura actual evidencia el peligroso discurso político al que se está llegando con el ascenso por una parte de los grupos radicales como el Tea Party que se ha adueñado de la plataforma electoral republicana en la voz y figura de Donald Trump, mientras que la izquierda socialista ha aumentado su presencia en el Partido Demócrata desde la llegada de Barack Obama siendo Bernie Sanders quien enarbola la causa y se enfrenta al statu quo como único candidato opuesto a la inevitable llegada de Hillary como candidata presidencial.

El impulso electoral que viven ambos candidatos tiene razón en las bases de los partidos que están molestas independiente de que les gusta el mensaje que escuchan. El enojo con la situación actual en Estados Unidos recuerda la reacción ante la modernidad y progreso social que se vivió durante el fascismo. La resistencia de la extrema derecha en temas como la migración ilegal o los matrimonios entre personas del mismo sexo se ha convertido en el alegato principal de un partido que corre el riesgo de perder una sector importante del electorado ante un posición que divide y deshace pero que por el momento resulta efectiva.

En el campo demócrata la campaña de Hillary Clinton lucha contra su peor enemigo que como siempre han resultado ser ellos mismos. Mientras la distracción del servidor privado para correos electrónicos que está siendo investigado por el FBI ha significado una dificultad para la ex secretaria de estado, el socialista y democrático senador Bernie Sanders, un idealista que empezó como activista, se apodera de los mítines a la vez que sube en las encuestas y transmite su mensaje a jóvenes ávidos de cambio con una visión moralista contra el establecimiento político y comercial.

La falta de competencia en la izquierda ante la inevitable llegada de Hillary combinada con el enojo y la negativa que tienen de adaptar sus políticas a los tiempos modernos en la derecha han provocado un momento de incertidumbre política respecto al futuro y ánimo real del electorado. El radicalismo visto en regiones como Medio Oriente del que tanto se han distanciado parece asimilarse cada vez más, en discurso por lo menos, al estado xenófobo, polarizado en el que están viviendo.

juanpadeleo@me.com

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