En riesgo, la salud y el negocio

En riesgo, la salud y el negocio
Por:

El viernes pasado Justino y Decio, los voceros de la FMF, salieron al paso asumiendo su responsabilidad por el caso Donovan y aseguraron el seguimiento responsable de la salud de los seleccionados nacionales mexicanos, quienes corrieron el riesgo de ser infectados por la influenza AHN1, que se le detectó a Landon Donovan.

Mucho ruido se hizo por esa situación, aunque, según cuentan distintos médicos, en realidad el riesgo de contagio era mínimo. Sin embargo, no aparecen ni asumen el rol que tendrían que tener en otro caso muy delicado, tal vez más riesgoso incluso. Pedirle a la FMF o a sus dos voceros que asuman su responsabilidad y velen por la salud de los futbolistas resulta al menos utópico, pues tendrían que ponerle límites a sus patrones. Este organismo es manejado a voluntad por el duopolio televisivo; la ventanilla a la que habría que mandar la solicitud de reconsiderar los horarios de ciertos partidos de la liga mexicana es ésa. Televisa y Tv Azteca tendrán que entender que los riesgos que se corren jugando en ciertas plazas y horas son verdaderamente excesivos y que no hacer algo al respecto es jugar con fuego, o mostrar un grado de irresponsabilidad inaceptable. A temperaturas de más de 35 grados centígrados, como las que el fin de semana pasado se jugaron los partidos Chiapas-Estudiantes, Monterrey-Toluca y Santos Laguna-Cruz Azul, se ponen en riesgo la salud de los jugadores, aun en una liga como la mexicana, en la que la diversidad de climas y altitudes obliga a que éstos tengan una preparación físico-atlética muy completa. Los médicos ya lo han advertido y de alguna manera le pasan la pelota a quienes mandan. Los directivos de los clubes tampoco asumen su papel y se dicen “amarrados” por los intereses de la tv. La posibilidad de que un golpe de calor mate a un futbolista existe, y es menos remota de lo que se piensa. No es una postura dramática. Además, aún para aquellos que crean que esa clase de tragedias no ocurren en México (¿?) el someter al futbolista a esas temperaturas afecta también la calidad del producto. Los partidos, bajo esas circunstancias, es lógico que tengan un ritmo menor, una intensidad distinta y sean jugados por futbolistas agotados o deshidratados que acaban dando menos de lo que pueden dar y ofreciendo un espectáculo aún menos atractivo del que normalmente brindan, que tampoco es de gran nivel.

No quiero pensar en que a quienes manejan las televisoras o los clubes no les importa verdaderamente la salud de los futbolistas (siempre absurdamente minimizados desde el punto de vista empresarial), no sólo por simple humanismo, sino porque finalmente son ellos el bien capital fundamental en el que se basa la industria del futbol, y la muerte de un jugador al menos en eso tendrían que pensar si la ambición y el lucro les impide hacerlo con sentido común representaría también una fuerte pérdida económica. Suena cruel y rudo reducirlo a eso, pero a ver si así entienden lo que ponen en juego las televisoras programando partidos a horas útiles para los televidentes pero nada recomendables para la salud de los futbolistas. ¿Así o más claro?

witkerjor@yahoo.com

fdm