Evo Morales: Camino a la tercera reelección

Ecuador: el Estado en jaque
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En medio de la derrota sufrida por el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya en relación con la demanda boliviana de salida al mar, que resultó favorable a Chile, el presidente Evo Morales se apresta a agenciar su reelección el próximo año.

Aunque el fracaso de la demanda en La Haya golpea al mandatario, la causa de la salida al mar es sumamente popular en Bolivia y ha contado con el apoyo de varios expresidentes, incluidos Carlos Mesa y Jorge Quiroga, dos conocidos opositores a Morales, que, de una u otra forma, acabarán involucrados en las elecciones de 2019.

Morales ha intentado contrarrestar la derrota en La Haya con una visita al puerto peruano de Ilo, donde se le entregaron las llaves de la ciudad. El llamado a una alianza entre Bolivia y Perú contra Chile tiene añejas resonancias históricas, que se remontan a la Guerra del Pacífico a fines del siglo XIX. Morales ha resultado favorecido por el giro andino que está dando la política exterior del presidente peruano Martín Vizcarra, que lo ha llevado a un claro acercamiento a Ecuador y Bolivia, aunque mantiene distancias prudenciales frente a Nicolás Maduro y la Alianza Bolivariana.

El entendimiento entre Vizcarra y Morales es otra evidencia más del sentido estrictamente geopolítico de las relaciones internacionales que aplican, eventualmente, los regímenes bolivarianos. Vizcarra fue una figura central de la formación electoral de derecha, “Peruanos por el Kambio”, que llevó al empresario Pedro Pablo Kuczynski a la presidencia en 2016. Luego fue Ministro de Transporte y Vicepresidente de la República. Inicialmente, pareció que Vizcarra concentraría su política exterior en la Alianza del Pacífico, pero, por lo visto, su estratega regional es más ambiciosa y contempla la buena relación con Ecuador y Bolivia.

El pragmatismo de la diplomacia de Morales, que le permite mantenerse en buenos términos con Venezuela y la Unión Europea, con Cuba y Estados Unidos, es una de sus bazas importantes, de cara a las próximas elecciones. La otra es una política económica que nunca ha amenazado el equilibrio financiero, a pesar de la altisonancia de un discurso abocado a la prioridad del gasto público en derechos sociales. Desde hace años, la economía boliviana crece a casi 5% anual y la inflación se mantiene por debajo del 2 por ciento.

Las diferencias estructurales dentro de la Alianza Bolivariana son evidentes: en 2017 Bolivia y Ecuador fueron los dos países con menos inflación, mientras que Venezuela llegó a la cifra récord de 2,616 por ciento. A pesar de ello, la reelección de Morales deberá enfrentarse a una traba poderosa: el resultado adverso en el referéndum constitucional de febrero de 2016, donde la mayoría rechazó un nuevo mandato. La arbitraria decisión del Tribunal Constitucional de desentenderse del resultado de la consulta y el anuncio de las próximas candidaturas primarias indican que, contra viento y marea, Morales irá por un cuarto periodo.