“Giordano Bruno: hoguera por defender la ciencia”

“Giordano Bruno: hoguera por defender la ciencia”
Por:

1558, Nolan, Roma, Giordano de 10 años observa admirado la erupción del monte Vesubio, uno de los más peligrosos del mundo, de esta experiencia surge en el niño un interés por las ciencias que marcará su vida.

A los 16 años ingresa al convento dominico, donde se gradúa en Teología y lo hacen monje, empieza a cuestionar algunos conceptos religiosos por lo que a los 28 años se traslada a Suiza a seguir desarrollando su filosofía.

Describe el arte de la memoria desarrollando técnicas que permitan “amueblar nuestra mente” para no crear fantasmas y favorecer la fuerza de la reflexión basada en la realidad.

Escribe varios libros en los que siguiendo las ideas de Copérnico afirma que nuestro planeta tiene movimiento rotatorio y el Sol es el centro llegando a la conclusión intuitiva de que el Universo es infinito y que como nuestro mundo existen otros que tienen vida, entrando en conflicto conceptual con la idea de un Dios todopoderoso y omnipotente que todo lo crea. Su teoría considera que Dios no tiene efecto en el infinito poniendo en duda su existencia lo que genera que la Santa Inquisición lo persiga acusándolo de herejía. El papa Clemente VIII se encargó de su proceso y lo tuvo preso siete años en los que le ofreció que se retractara, sin embargo, se reafirmó en sus ideas. El 17 de febrero de 1600 fue quemado vivo, minutos antes un monje católico le ofreció un crucifijo para que lo besara, pero Bruno lo rechazó y dijo que “moriría como un mártir”.

Los individuos que deciden ser sacrificados para pasar a la historia pueden padecer Trastorno Narcisista de la Personalidad que se caracteriza por un patrón dominante de grandeza con sentimientos de prepotencia y comportamientos y actitudes arrogantes de superioridad, son capaces de elegir este tipo de muerte con tal de afirmar que tienen razón, es el caso de Bruno, quien pese a no tener pruebas suficientes de sus teorías prefirió morir a contradecirse.

Hay otros que se sacrifican por ideas religiosas que tienen trastorno delirante paranoide y son capaces de cometer crímenes en nombre de sus creencias.

El avance de la ciencia ha comprobado que Bruno tenía razón, de tal forma que en el año 2000, el papa Juan Pablo II pidió disculpas públicas por su injusta muerte. Hay una estatua para recordarlo en Roma en el Campo de Fiori donde fue ejecutado.

En sus palabras: “Temblaís mas vosotros al decir esta sentencia que yo al recibirla”.

Médico Psiquiatra y Psicoterapeuta

Email: ypr2004_5@hotmail.com

Twitter: @YolandaPica