Golpear a las instituciones

Golpear  a las  instituciones
Por:
  • larazon

Seguramente muy pocos anhelan el regreso del autoritarismo priista. Esa fue una de las razones por las cuales López Obrador no ganó la Presidencia: su talante de priista viejo que ponía el voluntarismo personal por encima de las instituciones.

Pero algunos acontecimientos recientes nos revelan que ese autoritarismo viene de regreso en medidas tomadas en este gobierno, de Acción Nacional.

¿Por qué quitaron a la titular de la Fiscalía Especial para Delitos Electorales (FEPADE), Arely Gómez?

La quitaron a cuatro días de celebrarse elecciones en 12 estados.

¿Dónde está el respeto por las instituciones?

¿Qué error grave cometió Arely Gómez?

No hay razones profesionales a la vista para quitarla de su cargo, toda vez que su desempeño fue intachable.

Dice el refrán que “no hagas cosas buenas que parecen malas”, y eso puede estar ocurriendo con esta destitución que aparece disfrazada de promoción.

A Arely Gómez se le ve, desde el poder, como una pieza que no encaja en la estrategia de evitar a toda costa la alternancia en la Presidencia de la República.

En su lugar podría ir la magistrada Elvia Díaz de León, de estrecha cercanía con el dirigente nacional del PAN, César Nava.

De manera anticipada salió de la Comisión Federal de Telecomunicaciones su presidente, Héctor Osuna.

El tema es relevante porque la Cofetel es un organismo dotado de autonomía que se encarga de renovar y otorgar concesiones de radio y televisión.

Y en el lugar de Osuna se nombró al coordinador de asesores del secretario de Comunicaciones y Transportes, Juan Molinar.

Había sido un logro histórico quitar de manos del gobierno federal la llave de las concesiones. ¿Por qué el cambio? Mejor dicho: ¿por qué el retroceso?

Sin demérito de las prendas profesionales del nuevo titular de Cofetel, lo que parece es que se va a apretar la pinza a los concesionarios para que cierren filas con el proyecto del PAN en el 2012.

Y en política, decía el clásico, lo que parece es.

En el caso ABC el gobierno federal cabildeó con los ministros de la Corte para liberar a Molinar Horcasitas de la responsabilidad que se le imputaba en el proyecto de sentencia.

Tal vez Molinar era mencionado injustamente. Puede ser. Pero ése no es el punto. El tema es ¿dónde queda la autonomía de la Suprema Corte?

Después de esa intervención del Ejecutivo en el Judicial, hay lugar a dudar de la independencia de la Corte en el caso Atenco, por ejemplo.

¿Los macheteros fueron liberados como parte de un compromiso del partido gobernante con sus nuevos aliados electorales?

El autoritarismo siempre enrarece. Todo puede ser posible.

Por eso es importante el respeto a las instituciones y no mandarlas al diablo.

phl@3.80.3.65

Twitter: @phiriart