Martes 22.09.2020 - 08:54

Grecia, en la antesala de la reestructura

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En los últimos días se han avivado rumores sobre una posible restructuración de la deuda griega. Esta situación surge de las últimas cifras macroeconómicas de Grecia, las cuales señalan que su economía se contrajo en 10.5% en 2010, y que su deuda pública ya representa el 150% de su Producto Interno Bruto.

Además, es consecuencia de la persistente protesta por parte de trabajadores griegos contra las medidas de austeridad que el Primer Ministro, George Papandreou ha impuesto a cambio de recibir un préstamo por 110 mil millones de euros, del Fondo Europeo para la Estabilidad Financiera.

Dado que Grecia se adhirió al euro, carece de las herramientas de “ajuste macroeconómico” que tiene a su disposición cualquier país que emita su propia moneda. Esas herramientas incluyen: 1) la devaluación de la moneda nacional, 2) el manejo discrecional de la política fiscal y monetaria, y 3) la reestructuración de su deuda pública.

Grecia en cambio, ha aceptado las condiciones impuestas por la Comisión Económica Europea, sobre sus políticas monetarias, fiscales y crediticias. En este sistema, el “ajuste macroeconómico” se transmite directamente al nivel de producción nacional, el cual se contrae rápidamente, como lo demuestra el caso griego. La contracción económica viene aparejada de un creciente desempleo, y de un descenso abrupto del ingreso per cápita.

 El lado positivo de esta opción de política, es el mantenerse como miembro de la zona del euro, y de la Unión Europea. Dicha Unión ha facilitado ese “ajuste” proporcionando financiamiento con el cual Grecia ha pagado puntualmente su deuda pública, hasta ahora. Diversas voces de la comunidad europea cuestionan crecientemente esta “solución”, y señalan la inconveniencia de seguir utilizando dinero de causantes fiscales europeos, especialmente alemanes, para financiar a gobiernos irresponsables y manirrotos como pareciera ser el del país helénico.

Si Grecia decide finalmente cambiar su posición política y reestructurar su deuda pública (la cual excede 260 mil millones de euros), habrá múltiples repercusiones internacionales. Muchos bancos europeos saldrán golpeados, empezando con el Banco Central Europeo, quien ha comprado 40 mil millones de euros, en bonos griegos. Los propios bancos griegos podrían ser tan afectados como lo fueron los bancos mexicanos en 1982.

Algunos economistas europeos señalan que la opción de reestructurar la deuda de Grecia implica que este país renuncie al euro, y se salga de la Unión Europea. Advierten el riesgo de una fuga de capitales, de Grecia, y de daños colaterales sustanciales a los balances de diversos bancos europeos y a los tenedores de bonos griegos.

Es posible que esta tormenta arrecie en las próximas semanas. De nueva cuenta, el riesgo de “contagio” está presente. Como antes, puede darse “una corrida” hacia el dólar, presionando de paso a monedas latinoamericanas.

emsanchez@prodigy.net.mx