Julio Cesar Godoy, una vergUenza

Obama dice sentirse pequeño ante marines
Por:

Algo anda muy mal en nuestra política. Julio César Godoy será diputado. El Tribunal Electoral no encontró motivos para que no lo sea, aunque tenga una orden de aprehensión en su contra por las evidencias que lo ligan al grupo criminal de La Familia.

Nadie impugnó debidamente el triunfo y ahora el problema no sólo es policiaco sino político.

El PRI impugnó la victoria de Godoy, pero lo hizo por el reparto de costales de cemento.

La PGR en teoría lo busca por presuntos vínculos con el narcotráfico y los priistas pretendían lograr la nulidad de la elección si se demostraba el carácter clientelar de la campaña del PRD el distrito 01 de Michoacán.

Los magistrados al resolver recurso señalaron que nadie les pidió y mucho menos les aportó pruebas sobre la inelegilibidad de Godoy.

Lo que saben en el Tribunal Electoral “es de oídas y por los medios de comunicación”.

Hay una premisa en el derecho que sostiene que se resuelve sobre lo que se demanda y no se va más allá sino es casos excepcionales.

Este no lo es, pero no por ello deja de ser penoso e inclusive peligroso para la propia actuación de la próxima legislatura.

Falló también la política. El propio PRD debió impedir que la carrera de Godoy continuara en tanto no se resolviera su situación jurídica. El propio gobernador, hermano del indiciado, pudo intervenir para evitar el papelón que estamos viendo.

En efecto, nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario, pero nada indica que se le tenga que dar fuero a un presunto responsable y además de delitos como el narcotráfico.

No funcionó la política porque se debió impedir que las cosas llagaran a donde se encuentran ahora.

La manera de actuar de la PGR parece extraña o al menos poco diligente.

No entiendo por qué no hicieron llegar las pruebas con que cuentan a las autoridades responsables.

Argumentos puede haber muchos, pero se caen ante lo que debieran ser cuestiones de Estado, ya que nos se debe permitir que gente bajo sospecha integre las legislaturas.

Lo otro es aceptar que no tienen pruebas suficientes y que todo fue una cuestión política, lo que también sería muy grave.

Se ha perdido el sentido de la decencia y por eso no importa que el diputado perredista electo esté indiciado y en paradero desconocido.

Supongo que piensan que una vez llegado septiembre, y ya con fuero, el tiempo hará que todo se borre o por lo menos que se posponga. Una vergüenza, sin duda.

Por eso aumenta el descrédito en la política y por eso arriesgamos a las instituciones democráticas. Un poco de cordura sería más que agradecible, aunque dudo mucho que eso esté en la agenda.

juljard@yahoo.com.mx

asc