Martes 29.09.2020 - 05:42

Justicia, según el sapo es la pedrada

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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La violencia no da tregua. Una cosa es que no hablemos de ella y otra muy distinta que haya disminuido. Los indicadores del Inegi y de diferentes organizaciones reconocidas muestran que las cosas, en esencia, simple y sencillamente no cambian.

Los últimos acontecimientos violentos señalan que los escenarios siguen igual y que en algunos casos se agudizan. La diferencia se establece en la capacidad de reacción de quien se trata o de que los familiares y amigos se muevan. Esto obliga a las autoridades a actuar con prontitud, a tal grado que resuelven los problemas e incluso se ven singularmente efectivas.

Las redes son clave. Es cuestión de que se dé a conocer un tuit con alguna denuncia, en este caso de hechos violentos, para que se presente una tendencia y se reaccione de inmediato. Lo importante y atendible está en las redes, los medios de comunicación tradicionales se hallan en segundo plano.

La credibilidad de los medios es cada vez menor. Ante las redes se ven menores, porque independientemente de que a través de su anonimato se conviertan en lapidarias, brutales, insensatas y hasta difamadoras, al estar en tiempo real y al poder constatar rápido lo que se dice a través de ellas son el instrumento fiable para los millones de usuarios.

¿Por qué la investigación y los resultados en el caso de la mujer española secuestrada, torturada y asesinada, María Villar Galaz, fueron rápidos? ¿Por qué pasó algo similar en el muy triste y doloroso asunto de León Serment y su esposa, Adriana? ¿Por qué supimos tan rápidamente las causas y quiénes perpetraron la muerte del sacerdote de Janamuato, Michoacán, José Alfredo López Guillén?

Estos casos son similares a otros en los que las autoridades actúan con prontitud, más por las presiones que ejercen diferentes actores sociales que por convicción. Pareciera que la clave es ser escandaloso, arrojado, apoderarse de las redes, ser conocido o conocido de “alguien” para que las autoridades hagan lo que no es otra cosa que su deber.

En algunos tuits en estos días se ha venido diciendo que lo malo para los 43 normalistas desaparecidos en Iguala ha sido que no hubieran sido conocidos, en su momento, porque de haber sido así las autoridades se hubieran abocado de inmediato a resolver el penoso y doloroso asunto y a dar con los responsables.

La otra mirada que deben tener los últimos hechos violentos es bajo la perspectiva de la descomposición social. La brutalidad con que se secuestró, torturó, asaltó, apuñaló y ahorcó llama la atención del estado de las cosas y en el gran lío en el que estamos metidos.

Pareciera que no hay nada que nos frene. Las reacciones ante incidentes menores, como son los de tránsito, para hablar de lo más cotidiano, nos llevan a broncas, las cuales muchas veces pueden terminar en desenlaces fatales.

Desde hace tiempo hemos entrado en una espiral de violencia a la cual nos estamos acostumbrando. A esto sumemos la impunidad y la cada vez más presente justicia por propia mano. El escenario de nuestras vidas está terminando por ser explosivo y de altísimo riesgo.

Muchos problemas tenemos como para crearnos más, a lo que se agrega que la autoridad es desigual y muchas veces actúa sólo cuando los problemas tienen nombre y apellido.

 RESQUICIOS. Así nos lo dijeron ayer:

* Me sorprende la parte presupuestal del SNA porque no está lo suficientemente discutido el tema. Para cumplir con el presupuesto se está quitando dinero a los estados vía auditorías locales. Ahora estamos en el proceso de convocatoria para los candidatos para formar la comisión ciudadana que será la que designe a quienes conformen la estructura del sistema. La siguiente convocatoria es la que va a definir quién será el o la fiscal del SNA: Marcela Torres Peimbert, senadora del PAN, Comisión Anticorrupción.

solorzano52mx@yahoo.com.mx

Twitter: @JavierSolorzano