Lunes 13.07.2020 - 06:35

La "amenaza" de la migracion

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Héctor Badillo

En Madrid

Hasta Europa se han escuchado los exabruptos del empresario constructor estadounidense Donald Trump contra los migrantes y su propuesta de construir un muro a lo largo de la frontera con México para impedir el ingreso de más indocumentados latinoamericanos. Esta política antiinmigrante en sociedades y grupos conservadores que rayan en el fascismo no es privativa de Estados Unidos, también se presenta cada día con mayor insistencia en el Viejo Continente.

Lo último ocurrió este fin de semana, cuando el presidente checo, Milos Zeman, se refirió en Praga a los migrantes procedentes de África y Oriente Medio, al advertirles: "nadie los invitó aquí. Y como ya están aquí, deben respetar nuestras reglas, al igual que nosotros respetamos las reglas cuando vamos a su país", según publicó una entrevista que le hizo el diario Blesk, al cual le dijo también que si a esos migrantes "no les gusta, márchense".

Posturas similares han adoptado Alemania, Francia, Inglaterra, Irlanda y también España, donde sus gobiernos se han inclinado por la represión para frenar la llegada de cientos de miles de personas que salen huyendo de sus países de origen por la difícil situación no sólo económica sino también de violencia extrema, en busca de mejores condiciones de vida, lo que según esos Estados convierte a los migrantes en delincuentes y en personas despreciables.

Sin embargo, ¿no son acaso esas mismas potencias económicas las que cada vez más han polarizado al mundo entre pobres y ricos y han exprimido los recursos naturales de los países tercermundistas dejándolos sin oportunidad de desarrollo? Son esas mismas economías "poderosas" que ahora se tambalean por la crisis mundial las que pretenden por la fuerza frenar las migraciones en Europa y América.

Otro caso se presenta de igual manera con los migrantes que intentan cruzar el Canal de la Mancha a través del Eurotúnel y que mantiene abierta una añeja disputa entre Inglaterra y Francia, países que después de insultarse mutuamente han decidido ahora intentar resolver el problema juntos o al menos eso tratarán el presidente francés, François Hollande, y el primer ministro británico, David Cameron, quienes se reunieron este fin de semana para discutir alguna salida a la enorme población, principalmente africana, que busca llegar a esa región aun a costa de perder la vida.

Es claro que mientras esa desigualdad social continúe y los países más poderosos sigan protegiendo a gobiernos dispuestos a vender sus territorios al mejor postor, ni ejércitos, ni policías, ni políticos podrán detener a hombres, mujeres y niños que aspiran a vivir mejor. Pero esto tampoco lo entiende un empresario como Donald Trump, quien aspira a la presidencia de Estados Unidos con la bandera antiinmigrante como estandarte de los republicanos ultraderechistas.

Otro episodio negro de Trump fue la expulsión de una rueda de prensa del periodista mexicano Jorge Ramos, de Univisión, y después acusarlo de ser activista de Hillary Clinton, aspirante a la presidencia de Estados Unidos por el Partido Demócrata. Pero aun con estas acciones autoritarias el empresario avanza peligrosamente en las encuestas electorales.

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