La consulta del 1 por ciento

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Entre el 25 y el 28 de octubre se realizará la consulta ciudadana para que, con base en esto, se continúe la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México o se cancele.

Una consulta ciudadana que ninguna institución seria está avalando. Pero, además, dicen que irá acompañada de una encuesta, que tampoco está haciendo ninguna de las empresas encuestadoras serias, las mismas que le dieron amplia ventaja en la campaña presidencial a López Obrador. Es más: no se sabe quién está realizando estas encuestas.

Andrés Manuel López Obrador ha sido cuidadoso al no decir demasiado de esta consulta en los últimos días, pero si no nos falla la memoria reciente, el Presidente electo expresó decenas de veces durante su campaña que él no estaba de acuerdo con que el nuevo aeropuerto estuviera en Texcoco.

Y la verdad es que las preguntas de la encuesta parecen estar sesgadas. Una decisión que ha causado polémica y nerviosismo, incluso, a nivel internacional.

Hay un consejo ciudadano encargado de organizar la consulta y ya tuvo su primera reunión apenas el 26 de septiembre. Está conformado por académicos e investigadores en diversas disciplinas, pero no hay un solo especialista en aeronáutica; lo que sí hay son representantes de organizaciones como El Barzón, la Central Campesina Cardenista y la Unión Popular Revolucionaria.

¿Y la seguridad aeronáutica? ¿El turismo que es un gran ingreso económico para el país? ¿Lo grave que sería para la inversión económica en nuestro país cómo nos van a evaluar las calificadoras internacionales si se cancela el proyecto?

Esto no importa.

Se espera que la consulta popular cuente con una participación de entre 500 mil y un millón de personas, aunque no hay un porcentaje mínimo para considerarla vinculante. Reitero, no hay un solo especialista y López Obrador ya dijo que, aun participando “100 mil personas en la consulta, son mucho más que uno”, por lo que el resultado se respetará.

Si usted tuviera un problema médico ¿se sometería a una consulta popular o iría con un doctor y pediría, en caso de ser necesario, una segunda opinión de otros especialistas?

Es lo mismo que someter a la opinión pública la consulta del aeropuerto.

La pregunta que definirá el futuro del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) será la siguiente:

Dada la saturación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México ¿cuál opción piensa usted que sea mejor para el país?

Las posibles respuestas son dos:

1. Reacondicionar el actual aeropuerto de la Ciudad de México y el de Toluca y construir dos pistas en la Base Aérea de Santa Lucía.

2. Continuar con la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco y dejar de usar el actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Al anverso de la papeleta con la pregunta viene información sobre “las ventajas y desventajas de las dos opciones viables”.

Entre las “desventajas” que se señalan de continuar con la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco, está que el “Incremento del costo de construcción de 185 a 285 MMDP (1ª fase)”. Otro punto es el “Retraso de 4 años (1ª fase 2024)”.

Sin embargo, Raúl González Apaolaza, director corporativo de infraestructura del nuevo aeropuerto en Texcoco, rechazó estas “desventajas” estipuladas en la boleta de la consulta. Asegura que desde un inicio (2014), el costo de la terminal de Texcoco iba a costar 13 mil 300 millones de dólares y hasta la fecha se mantiene la cifra, por lo que no se ha incrementado.

Pregunta que debería estar en la consulta:

¿Sabe usted que aunque no tenga intención de utilizar el nuevo AICM, si se cancela, se tendrían problemas crediticios serios y eso disminuiría el dinero que ingrese a México y pondría en riesgo el que usted reciba sus programas sociales?

Entre las desventajas nunca se especificó, por ejemplo, que en abril de este año la calificadora Moody’s dio a conocer el reporte “Traffic growth boosts sector but Mexico City airport cancellation would be negative”, en donde se menciona que cancelar el Nuevo Aeropuerto Internacional de México tendría implicaciones crediticias negativas, no nada más para el Fideicomiso del Aeropuerto de la Ciudad de México. También sería un riesgo para el sector aeroportuario del país.

Meses después, Moody’s indicó que la cancelación de la obra afectaría directamente la inversión y el empleo; además, constituiría una oportunidad perdida para mejorar la competitividad en México.

Y a inicios de septiembre, durante la Cumbre México 2018: perspectivas crediticias durante el gobierno de López Obrador, Moody’s advirtió que la cancelación del NAIM levantaría una alerta entre inversionistas sobre el respeto al Estado de derecho del próximo gobierno.

Tras ser consultado, MITRE, organismo sin fines de lucro con origen en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) realizó un análisis de la propuesta para construir dos pistas más en la Base Militar de Santa Lucía. El dictamen arrojó que la operación simultánea de los dos aeropuertos no era viable.

“Mantener en operación el actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y habilitar la Base Militar de Santa Lucía como una segunda terminal aérea, no sólo puede poner en riesgo la seguridad de las personas por el cruce en la ruta de descenso de las aeronaves, sino terminaría demorando aún más el tráfico aéreo en la capital del país”.

El mayor problema es que las rutas de descenso hacia los aeropuertos Benito Juárez y Santa Lucía crearían una zona de interferencia. Para solucionar esa interferencia, se tendrían que espaciar los vuelos, lo que provocaría demoras en ambos aeropuertos.

Otra pregunta que también tendría que estar en la consulta:

¿Se imagina recorrer 45 kilómetros en horas pico para hacer una conexión entre los aeropuertos?

La distancia entre la Base Aérea Militar N° 1, ubicada en el poblado de Santa Lucía, municipio de Zumpango (Edomex), y el Aeropuerto Benito Juárez (CDMX), es de aproximadamente 45 kilómetros. Y es que para llegar a Santa Lucía, debes dirigirte hacia el norte a través de la carretera México-Pachuca.

Con esta polémica de fondo, la consulta se realizará del 25 al 28 de octubre, en 538 municipios del país, incluidas las capitales de los 32 estados de la República, donde se instalarán mil 73 urnas.

Para participar los ciudadanos deberán presentarse a las mesas de consulta con su credencial de elector vigente, cuya ubicación la podrá conocer a través de la página www.mexicodecide.com.mx

Lo cierto es que una decisión de este tipo no puede ser responsabilidad de cualquier persona, mucho menos de una consulta con menos del 1 por ciento de participación nacional.

Esta decisión debe estar en manos de instituciones especializadas.

La polémica

El próximo secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú recibió el estudio “Opciones para solucionar la saturación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México” de parte de los integrantes del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, para elaborar la resolución a la problemática que hay en la actual terminal capitalina. Después del evento, el ingeniero aseguró en entrevista que si en la consulta los ciudadanos eligen que se mantenga la obra del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco, se buscará mediar con los grupos que se han manifestado en contra de ese proyecto.

El PAN reiteró su negativa a la aplicación de la encuesta para decidir el futuro del NAIM. En conferencia de prensa, Juan Carlos Romero Hicks, coordinador de la bancada en la Cámara de Diputados, reiteró que su partido no reconocerá el resultado de la consulta. El panista aseguró que se debe tomar en cuenta la opinión de técnicos y expertos en la materia, pues en ello se decide el futuro económico del país, pues se afectarían a muchos sectores. Además, señaló, no existe certeza de cómo se contabilizarán los votos.