Jueves 24.09.2020 - 02:46

La promoción en la joya de la corona

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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La burra, pues, no era arisca; el tema fue el abuso de su compadre. O lo que es lo mismo, la interrogante en este caso no tendría que ser ¿quién?; debiera ser ¿cómo? Cómo diantres recomponer un hueco en el que no caben las palabrerías, sino solamente los recursos. Cómo hacerlo sin afectar el camino andado, pese a tantas piedras en el pedregoso camino.

Los fideicomisos de promoción turística más importantes de México después del Consejo de Promoción Turística de México son los de Cancún y la Riviera Maya. La Oficina de Visitantes y Convenciones de Cancún y el Fideicomiso de Promoción Turística de la Riviera Maya no sólo manejan más recursos en conjunto que el resto de las oficinas de su tipo en el país, sino que el hecho de representar a los destinos más importantes del país, les da un peso específico a la hora de negociar y relacionarse con los principales operadores, mayoristas, hoteleros y prestadores de servicios en el sector a nivel nacional e internacional. Dos organismos que sufrieron el abandono financiero y que, pese a que en esencia debieron recibir del gobierno de Quintana Roo en la administración que encabezó Roberto Borge los recursos suficientes para cumplir con sus compromisos promocionales, esto no fue así y las dejaron al borde de la quiebra. Adeudos millonarios con proveedores que sólo fueron soportados por el trabajo y las buenas relaciones de sus directores: Jesús Almaguer en Cancún y Darío Flota en Riviera Maya. El asunto es que al cambio de gobierno y con la llegada de Carlos Joaquín al gobierno de Quintana Roo, los cambios en estos organismos se convierten en un tema de interés en la industria por las repercusiones que representan.

En principio, se modificará el esquema de los fideicomisos al crearse el Fideicomiso de Promoción Turística de Quintana Roo, que absorberá a los organismos antes citados. La intención es crear una estructura única que no sólo disminuya los costos de operación –de por si bajos- sino que tenga mayor fortaleza a la hora de negociar con la industria las campañas promocionales. Una intención buena, pero que antes tendrá que pasar por el saneamiento financiero de estos organismos; golpeados, como le comentaba, por la falta de recursos que tuvieron para operar en los últimos años. Para encabezarlo, se especula sobre dos personajes que podrían encabezarlo: Javier Aranda, el ex director del CPTM en Europa y que ya fungió como director del Fideicomiso de la Riviera Maya, y el propio Darío Flota; aunque los momios apuntan por el primero. Jesús Almaguer se reintegra a la iniciativa privada de dónde llegó hace más de un lustro a manejar la OVC de Cancún, con el reconocimiento de su tarea.

Más allá de quien sea quien encabece este organismo –que aún no está creado- el escollo principal es su viabilidad financiera. El rezago en el pago a proveedores es mayúsculo; la relación con ellos, reitero, se ha sostenido con alfileres evitando la parálisis de la promoción de los destinos más importantes de México. Los recursos para la promoción provienen del Impuesto al Hospedaje que los hoteleros cobran a los huéspedes. El tres por ciento de la tarifa cobrada a los millones de viajeros que ahí llegan; el asunto es que pese a que en teoría no debieran tener problemas financieros, el manejo que se ha hecho de esos recursos en la secretaría de Hacienda estatal ha sido tan discrecional como poco transparente. Para que el organismo de promoción funciones, pues, el gobernador Carlos Joaquín tendrá en principio que dar un cambio de timón en ese sentido. Darle el uso a ese impuesto para el que fue creado. Hasta ahora se ha comprometido; habrá que ver que suceda. De lo contrario, los alfileres que hoy lo sostienen, van a ser inútiles.

ggarcia@elperiodico.com.mx

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