La reforma fiscal tendra que esperar

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Ni la recesión ni el ambiente político son propicios para dejar lista una reforma fiscal que vaya a fondo en la solución del problema estructural de las finanzas públicas, por lo cual es previsible que se recurran a alternativas de endeudamiento y un menor presupuesto para el próximo año.

Sobre el shock que sufren las finanzas públicas, desde Brasil los mexicanos recibimos ayer dos mensajes precisos:

1) el del Presidente Felipe Calderón, que adelanta un severo plan de austeridad en el gasto para el próximo año, que contempla la posibilidad de hacer ajustes en la propia estructura del gobierno;

2) el de la Presidenta Nacional del PRI, Beatriz Paredes, que afirmó “impensable” aplicar el IVA en alimentos y medicamentos, ante el panorama recesivo que enfrenta México por la crisis financiera internacional.

En México, el fin de semana los coordinadores parlamentarios de Senadores y Diputados de los principales partidos de oposición, coincidieron en su intención de evitar la aplicación de más impuestos a la población con la finalidad de compensar la caída en los ingresos públicos prevista para el próximo año.

Ello, en pronta respuesta al secretario de Hacienda, Agustín Carstens, que en una reunión con la bancada de legisladores del PAN, expuso que para el paquete económico que se entregará el 8 de septiembre se considera la aplicación de nuevos gravámenes.

Y aunque aún falta el relevo de todos los integrantes de la Cámara de Diputados, no parece existir el ánimo ni los incentivos para entrarle a una reforma fiscal sustantiva, cuando menos antes de las elecciones locales del próximo año.

Como lo apuntan Eduardo González y José Miguel Torres, especialistas del Grupo Financiero Banamex: “Los actores políticos relevantes para la discusión legislativa coinciden en la importancia de atender las dificultades fiscales, pero sus agendas no pueden no coincidir en los tiempos”.

Pero el problema es para el país y ya está inicialmente cuantificado el tamaño del reto: para el próximo año deberá enfrentarse un boquete en el Presupuesto por 300 mil millones de pesos, que no alcanza a eliminarse ni desapareciendo de un plumazo y sin costo, 15 de las 19 secretaría de Estado.

Para Luis Flores Sánchez y Janneth Quiroz, analistas de Ixe Grupo Financiero, lo que se necesita es un plan fiscal de largo plazo que sea creíble y donde se integre una mezcla de aumento moderado de deuda, contención del gasto público en áreas no prioritarias y un acuerdo que trascienda más allá del 2010 para revisar la base gravable y la estructura de los ingresos públicos, lo cual ayudaría a calmar los temores de muchos, incluidas las calificadoras de riesgo crediticio.

manuel.herrera@3.80.3.65

fdm