La roca de Calderón

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Por:
  • larazon

Dentro del PAN, la confrontación por la sucesión presidencial ya comenzó. Hace casi un mes un grupo de panistas sacó del armario una inconformidad del primer semestre de 2009 y pidió al PAN que aclarara los compromisos que existen con Casa sobre la Roca, una agrupación religiosa que ha crecido políticamente al amparo del presidente Felipe Calderón y su esposa Margarita Zavala. La semana pasada, el mismo grupo denunció que los medios —citaron específicamente a Televisa— se les han cerrado para exponer sus demandas, mientras se han abierto para que se defiendan los fundadores de la agrupación.

Los panistas inconformes suman 94 y son de la delegación Gustavo A. Madero, una demarcación en la ciudad de México que no tiene historia panista. El que haya sido en la delegación que tiene el nombre de un antepasado del actual líder nacional del PAN es una mera coincidencia, mas no así la exigencia que le están haciendo para que investigue las causas de los privilegios políticos. Los panistas se quejan que en 2009 le entregaron en ese distrito a Casa sobre la Roca seis de las 10 candidaturas a diputado federal en ese año, donde sólo ganó Rosa María Orozco, una de las líderes de esa asociación civil.

Rosi Orozco, como la conocen, es esposa de Alejandro Orozco Rubio, a quien el entonces secretario de Desarrollo Social, Ernesto Cordero, nombró director del Instituto Nacional de las Personas Adultos Mayores. Orozco Rubio es un pastor evangélico que también encabeza Casa sobre la Roca, que entre otras cosas se dedica a promover “la incorporación de principios y valores bíblicos en la vida familiar”. La realidad prueba que son más que eso.

En marzo de 2009, el periodista Raúl Rodríguez documentó en su columna semanal en El Gráfico, la entrega a Casa de la Roca de la mansión que le fue decomisada a Vicente Carrillo Leyva, El Vicentillo, acusado de vinculación con el Cártel de Juárez, del cual sus mayores han sido y son jefes, por decisión del secretario de Hacienda, Cordero. La entrega no fue utilizada para fines altruistas, sino particulares. Los Orozco se mudaron de su añeja casa en la colonia Lindavista —de clases medias—, a las Lomas —de clases altas—, por la cual pagan 20 mil pesos mensuales de renta, muy por debajo del mercado.

Pero también reveló que Orozco Rubio, funcionario del gobierno federal, es a la vez el enlace con la Confraternidad de las Iglesias Cristianas Evangélicas —queda la duda si en un Estado laico no existe una violación a la Ley—, así como proveedor a través de “Misión Carácter” de programas de promoción de principios y valores en las áreas de seguridad pública, y mediante “True Multimedia”, de estrategias de comunicación. No es todo, por supuesto.

Ellos se dicen “asesores espirituales” de la pareja presidencial, a la que han llevado desde la campaña de 2006 a encuentros con la comunidad evangélica. En YouTube hay documentación viodeograbada sobre la participación de Calderón, como candidato y presidente electo en reuniones con evangélicos organizadas por la asociación civil, que abre toda sospecha dentro y fuera del partido sobre un tráfico de influencias que se extiende más allá del pago en cargo a los apoyos recibidos en campaña.

Las insinuaciones de que la pareja presidencial abandonó el catolicismo para convertirse al cristianismo han sido desmentidas, pero la influencia de Casa de la Roca como vector evangelista genera cismas dentro del PAN, en términos religiosos, y es aprovechado por los grupos que enfrentarán al candidato que pretenda Calderón se quede con la nominación presidencial.

La denuncia de los panistas de la Gustavo A. Madero es la primera vertiente de esta línea de enfrentamiento. Desde diciembre pasado viene circulando un video —mostrado ya a algunos líderes panistas metidos en la sucesión presidencial— que supuestamente demuestra una vinculación más sólida entre Calderón, la señora Zavala y los evangélicos. El PAN es un partido que defiende como ningún otro sus valores y aunque los grupos más conservadores y extremos son minoría dentro del partido, son indispensables en la suma total de votos para la elección de candidato presidencial. Que Calderón y Cordero tengan en los evangélicos una debilidad política o religiosa no les sumara y puede llegarles a afectar.

El tema de Casa sobre la Roca en Gustavo Madero no es el final, sino un síntoma más de un conflicto interno entre los grupos políticos del PAN con el presidente Calderón, en el contexto de la sucesión presidencial. Las denuncias de los panistas capitalinos contra los fundadores de la asociación civil son un golpe por debajo de la línea de flotación en Los Pinos, que ha minimizado sistemáticamente esta relación.

En el PAN, el líder nacional Gustavo Madero, soslayó la denuncia todo este mes, y por omisión o comisión dejó que creciera ante la opinión pública.

Madero se encuentra abiertamente enfrentado con el presidente Calderón, por plantear tiempos y formas para los secretarios de Estado que aspiren a la candidatura presidencial del PAN, y la comunicación entre ambos es casi nula. Un tema creciente como el de Casa sobre la Roca no le da aire a Madero, sino que exacerba su relación con Calderón, un político que ha dado muestras suficientes que se enoja rápido y reacciona en consecuencia.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx

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