Jueves 22.10.2020 - 20:48

Las Olimpiadas de los olvidados

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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Sin duda que el acontecimiento mundial que une nacionalidades bajo un espíritu de hermandad, competencia, lucha, esfuerzo y sueños son los Juegos Olímpicos. En el mítico desfile de inauguración que en esta ocasión se llevó a cabo en el majestuoso estadio del Maracaná, en Río de Janeiro, lo que más llamó la atención no fue el poderoso equipo estadounidense que suele estar en el primer lugar del medallero, ni el impresionante equipo chino que con su numeroso contingente promete una competencia recia por los primeros puestos. En esta ocasión de la marcha olímpica el contingente de deportistas que se robó la noche fue el llamado "equipo de los refugiados", atletas que son el símbolo de la grave crisis mundial de inmigrantes.

Las regiones de Medio Oriente y África sufren guerras que han obligado a miles de personas a dejar sus hogares, dejar sus raíces, abandonar sus tierras no sólo para buscar una mejor vida, sino para huir de la muerte. El éxodo de inmigrantes ha impactado al mundo y ahora los Juegos Olímpicos no son la excepción. Esta justa deportiva quedará marcada en la historia del deporte al presentarse un equipo de atletas sin nacionalidad y que participa en las competencias bajo una bandera que plasma los aros de los Juegos Olímpicos, pero también bajo la imagen de la injusticia y el olvido.

Son un total de diez atletas los que competirán en nombre de todos los deportistas que no tienen un país, una nacionalidad, un hogar, un himno, pero sí un sueño que comparten con los demás atletas, subir al podio y ganar una medalla. El equipo de refugiados lo conforman cinco corredores de Sudán, uno más de Etiopía, dos yudocas de la República Democrática del Congo y dos nadadores de Siria. Todos son deportistas que viven en distintos países del mundo y que no pueden vestir los colores de sus lugares de origen.

Este singular equipo que no tiene precedentes en Juegos Olímpicos, luchará por aquellas personas que no tienen voz y que suman la indignante cifra que ya supera los 65 millones de desplazados que han sufrido la necesidad de huir de sus hogares para salvar la vida. Estos Juegos Olímpicos deberían servir en esta ocasión para sensibilizar a las naciones que se oponen a recibir a migrantes y que pretenden construir muros para impedir el paso de los más necesitados. Es momento de enaltecer en estas Olimpiadas la hermandad y la solidaridad, e incrementar el concepto de una humanidad unida en contra de la injusticia, la pobreza y la desigualdad.

El olimpismo es una fiesta que acerca a los países y en el que es posible olvidarse de razas, religiones e ideologías. Un ejemplo de humanidad que se reúne alrededor de un sólo dios, el deporte. Por unos días los refugiados formarán parte de un lugar conocido, serán atletas y todo el mundo los observará. Países pobres y ricos unidos bajo cinco aros, en donde el sacrificio y el esfuerzo permiten identificar a la élite deportiva mundial. Bienvenidas las Olimpiadas.

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@Hector_Badillo