Las voces de la voz de Michael Kimball

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Sonido generado por el aparato fonador humano. La voz humana es un instrumento musical / Voz: palabra. / Voz interior: Sonido ‘callado’ que late en la conciencia. Monólogo interior. Música callada. Reverberaciones íntimas de voces que dialogan con la reminiscencia susurrante. Marejada de cadencias que se desbordan en la confidencia evocativa. Flujo de conciencia. Proust,  Joyce, Virginia Woolf, Faulkner… Voces: Coro. Señales fónicas extensivas. Fonología coral. Orfeón. Ronda de inflexiones. Tesitura mezclada. Intensidad de alocuciones plurales.

En la infancia, las mujeres que me rodeaban (abuelas, tías, primas, hermanas, madre…) iban cocinando mi arenga. Hoy hablo y siento el caldo de la barahúnda vocal de esas matronas reverberando en mis sintagmas: el ¡solavaya, aléjate espíritu malévolo!, de mi abuela, se mezcla con el  ¡avemaría purísima, qué Dios nos sorprenda confesados!, de mi tía Amparo, con el ¡virgencita querida de todos los santos!, de mi prima Lydia, con el tierno ¡Ay, mijo, pórtate bien; si vas al río y te ahogas cuando vengas te mato!, de mi madre, con los bisbiseos secretos de mis hermanas… Soy un hombre que pronuncia muchas voces: hablante de fonología en crisol: intermitencias que aprendí en la niñez.

Michael Kimball es un novelista de voces múltiples secuestradas en los surcos de su voz. Susurros  que desandan en la música de su enunciación. Señales que se desnudan en las coordenadas de su habla. Léxicos que bregan en las horquillas de su voz: que se reafirman en las aristas de su decires: potros desbocados en la asonada de sus tonos. Voces que se definen en los intersticios de su voz. Voces que se acarician en los ropajes de su voz… Lo que queda de nosotros: novela de vocinglerías y silencios. El autor de Y la familia se fue  consigue un melting pot textual de acuciante oposición: esposa en coma y  mirada compasiva del marido: misericordia: dolor. La tristeza abraza las disposiciones discursivas en una historia despojada de indulgencia y bañada de ternura.

[caption id="attachment_738704" align="alignleft" width="195"] Lo que queda de nosotros Autor: Michael Kimball Género: Novela Editorial: Tusquets[/caption]

“Parecía que nos descomponíamos por la noche. Cada mañana aparecían finas láminas de piel de los dos en nuestra cama”: pórtico de esta novela enternecedora y vertiginosa. El amor, acumulación de extrañezas: prolongación de dos soledades columpiadas en la sombra: madeja de secuencias que se arrebujan: encuentro de dos voces que dialogan en la cifra de una sola pronunciación. Lo que queda de nosotros, historia de amor cosida en el silencio: orfeón de revelaciones en el que los tiernos cuidados del marido en la sala del hospital, mientras la esposa está en coma,  son pruebas de las extensiones desmedidas de los hilos del amor.

Fábula, remembranza, autobiografía, duelo, historia íntima de la familia y presencias imaginarias. “Pero me despertaré pronto y tú también deberías hacerlo. Quiero que te despiertes para que puedas volver al hospital, volver junto a mí”, escucha el marido la voz de su mujer. Kimball sabe que el oficio de contar historias se fundamenta en buena medida, en apropiarse de voces. “A veces creo que lo que hago es canalizar voces”, comenta. Silencios de voces de una de las novelas más conmovedoras, desamparadas y tristes de la narrativa estadounidense contemporánea.