Leopoldo Zea y la Revolución Mexicana

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Por:
  • jaume

Hace algunos años, en un homenaje a Zea en la UNAM, Porfirio Muñoz Ledo dijo que Zea había sido “el filósofo de la Revolución Mexicana”. Esa afirmación me ha dado vueltas en la cabeza desde entonces. ¿No sería acaso más correcto atribuir esa descripción a Vasconcelos? Él fue maderista de primera hora, participó en la Convención de Aguascalientes, fue secretario de Educación Pública en el gobierno de Obregón. Pero la aseveración de Muñoz Ledo tiene mucho de verdad si a Zea se le considerara el filósofo de la Revolución Mexicana del periodo posterior a la lucha armada.

Zea siempre escribió como alguien que adoptaba ante la Revolución Mexicana una posición a la vez constructiva y crítica. Cuando Daniel Cosío Villegas publicó “La crisis de México” muchos se le fueron encima. ¿Quién salió en defensa de Daniel Cosío Villegas en aquella ocasión? El joven Zea, quien dijo que había que distinguir las críticas desde fuera de la Revolución de las críticas desde dentro de ella. La primera es antirrevolucionaria y la segunda es autocrítica revolucionaria y de esta segunda manera debía entenderse el artículo de Cosío Villegas. Con mucha valentía Zea dejó en claro que acusar a Cosío Villegas de antirrevolucionario era un disparate. Zea también fue un crítico de la Revolución Mexicana desde adentro. Pero parece que hay quienes no le perdonan que no haya sido un crítico desde afuera.

La filosofía de Leopoldo Zea es una filosofía de la Guerra Fría en América Latina, una filosofía que rechaza los excesos del capitalismo salvaje, del individualismo extremo, pero que también rechaza frontalmente los totalitarismos fascistas y comunistas. Es ahí, en esa línea intermedia, en donde podemos empezar a entender mejor en qué sentido Leopoldo Zea fue el filósofo de la Revolución Mexicana, es decir, el filósofo del proceso revolucionario mexicano posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Hacia finales de los años cincuenta encontramos en la obra de Zea una idea con la que contribuiría de manera significativa a la política internacional del país. Lo que él propone es una filosofía de la historia mundial en la que la historia de México, en particular la historia de la Revolución Mexicana, desempeña un papel central. De acuerdo con Zea, la Revolución Mexicana fue el primer movimiento tercermundista en contra del colonialismo. Sobre esta tesis se monta la política exterior de López Mateos y no es coincidencia, por tanto, que el presidente hubiese designado a Zea director general de Asuntos Culturales de la Secretaría de Relaciones Exteriores. En esto, creo yo, Zea rinde un gran servicio a la patria. La política internacional de López Mateos no sólo abrió muchas puertas a México, no sólo lo puso en el escenario de la política internacional, sino que también fundamentó una orientación de nuestra diplomacia que a muchos nos sigue pareciendo admirable.

guillermo.hurtado@3.80.3.65

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