Los asesinos de Chavarria

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Quienes mataron a Armando Chavarría, el presidente del Congreso guerrerense, sabían que el impacto del crimen tendría una onda expansiva incontenible.

Chavarría es el primer político de alto rango asesinado en los últimos años. Su importancia en Guerrero era evidente, al grado de que lo veían con posibilidades de acceder a la candidatura a la gubernatura bajo la bandera de su partido, el PRD.

Chavarría fue cercano al entonces rector de la Universidad Autónoma de Guerrero, Rosalío Wences Reza. Le tocaron los tiempos difíciles de la falta de dinero y efervescencia política.

Chavaría pertenecía a la corriente de Héctor Bautista, la ADN, aunque tenía fuerza propia en el estado expresada en el Polo Guerrerense.

Contendió con Zeferino Torreblanca en la elección interna del perredismo para nominar candidato a la gubernatura.

Los móviles del crimen pueden ser diversos, pero las primeras informaciones apuntan a la utilización de sicarios.

Si el crimen organizado mató a Chavarría estamos en graves problemas. Esto querría decir que escalaron un peldaño en la búsqueda de sus blancos y que no necesariamente son contra gente relacionada con sus negocios.

Hasta ahora sus objetivos se han limitado a altos mandos policiales, aunque hayan tenido planes más ambiciosos, como el que existió para asesinar a José Luis Santiago Vasconcelos.

Santiago Vasconcelos se salvó porque el grupo de asesinos fue descubierto de manera casual por unos patrulleros de la Ciudad de México, que los consideraron sospechosos y les marcaron el alto cuando circulaban en las cercanías de la casa de quien fuera subprocurador de la PGR.

Los narcos, hasta ahora, se han mantenido en una guerra que es más bien entre ellos. Buena parte de las ejecuciones en el país así lo indica. Es evidente que cualquier día pueden traspasar la frontera y las consecuencias de ello pueden ser nefastas.

La violencia que campea por todo el país admite muchas hipótesis.

En el PRD dicen que se trata de un crimen político; no dan muchas pistas para esa afirmación, pero a lo mejor algo saben que pueda ayudar a esclarecer las cosas.

Me recuerdan, sin embrago, que en la elección de gobernador hubo muertos en el municipio de la Unión y que al diputado Francisco Santos lo persiguieron y golpearon en la cara con unos chacos, afuera de un hotel de Zihuatanejo.

Sería terrible, también, que se tratara de un ajuste de cuentas por cuestiones políticas; hablaría de una involución a una época que pareciera desterrada desde hace muchos años.

Como se vea, el asesinato de Chavarría es un mal síntoma de estos tiempos.

juljard@yahoo.com.mx

fdm