Los tres alegres primates

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Una corriente de opinión asevera que el conductor (es un decir) Esteban Arce está en su derecho a expresar lo que piensa. Gamés está en desacuerdo porque, primero, Arce no piensa y, segundo, no expresó idea alguna. Arce se dedicó a rebuznar durante varios minutos mientras una sexóloga de no malos bigotes, Elsie Reyes, intentaba explicar la diferencia entre orientación y preferencia sexuales. Gamés lo vio en esa rara memoria absoluta llamada YouTube.

Los balbuceos homofóbicos de Arce ocurrieron en un programa llamado Matutino Express que para su enorme fortuna, Gil nunca ha visto, ni verá, en ésta o cualquier vida que le toque vivir. Mientras interrumpía a la sexóloga Reyes (por cierto, Elsie, ¿no quiere usted platicar con Gamés sobre identidades eróticas y esas cosas?), Arce inventó el concepto “demencia animal” para referirse a las bestezuelas que tienen contacto sexual con otras bestezuelas de su propio sexo. Oigan esto: “se le dejan ir a un perro o a lo que sea porque tienen mucho tiempo sin tener relaciones”. Arce dijo además que a los homosexuales “les gusta el plátano fumado”.

La lectora y el lector recordarán que durante un tiempo este Arce hizo pareja televisiva con el Burro van Rankin. Las pocas neuronas de ambos no cumplen con la sinapsis (tampoco con la sinopsis), pero tuvieron éxito diciendo tonterías en la pantalla. ¿Debe Arce perder su empleo por todas la babosadas que dijo al aire? Gil no hesita: desde luego que sí. Y no vayan a citarle a Gamés en las narices aquella máxima voltairiana de que desapruebo lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo. Eso funciona para quienes piensan, pero Gilga no llamará pensamiento a aquello que emite por la boca el joven, no tan joven, Esteban Arce. Ahora mal: estos bochornosos episodios se transmitirán en la televisión siempre que las televisoras sigan contratando jóvenes primates para conducir programas y subirle un punto al rating aunque sea emitiendo basura a granel. Y no vayamos a empezar con que primate es un insulto. Nada más falso, vean si no: “Se aplica a los mamíferos con extremidades terminadas en cinco dedos, de los cuales el pulgar es oponible a los demás. Se incluye en esta orden a los lémures, los monos y el hombre” (Cortesía de María Moliner). Usted decida a cuál de estos tres homínidos se parece Arce.

 DIFÍCIL DECISIÓN. Estaba Gil leyendo su periódico El Universal y cayó en una oquedad. Estaba todo muy oscuro, razón por la cual le fue muy espinoso a Gamés saber que se encontraba dentro de un artículo de César Nava, presidente nacional del PAN (es un decir). Oigan esto, por favor: “La reciente alza a los precios de la gasolina entraña una decisión difícil”. Qué entrada a tambor batiente, qué fuste periodístico, qué fuerza expresiva. Sí, Cesarín, debió ser difícil, lo raro es que hubiese sido fácil. El resto del texto analiza (oh, sí) y crítica la hipócrita conducta del PRI respecto a los aumentos: “En otras palabras, lo que pretende el PRI es llevarse el gusto, mientras que el gobierno y el PAN pongan el gasto”. Gasto, guesto, guisto, gosto, gusto. Ah, canastos, qué juego del idioma más original, felicidades, señor Nava, nave, navo. Aprende rápido Gil los giros lingüísticos, ¿si o no?

Ese mismo día, en la noche, Nava, nave, navo, apareció en una nota de su Noticiero de López Dóriga defendiendo a las Iglesias y afirmando (ah, el gerundio) que están en su derecho al protestar contra las bodas y las adopciones gays. El cardenal Norberto Rivera había dicho esto: “Nosotros, pastores del pueblo de Dios, tampoco podemos obedecer primero a los hombres y sus leyes antes que a Dios”. Y luego dicen que no hay tal cosa como una derecha intransigente. Nava, nave, navo se sirvió con el cucharón del puchero y apoyó a Norberto como si el cardenal fuera su verdadero jefe y no Calderón, cosas raras que pasan, ¿verdad, Nava?

 VINO LINO. Gil propone que al empresario (es un decir) Lino Korrodi se le dé un reconocimiento, una medalla, algo que lo distinga. En entrevista con Gerardo Mejía de su periódico El Universal se soltó el pelo y dijo del ronco pecho que él podría darle al PRD la credibilidad que no tiene en Tamaulipas: “En lugar de denostar y atacar […] debería apoyar porque no tienen credibilidad por los problemas internos, alguien de afuera le daría credibilidad”. Como todo mundo sabe, Korrodi goza de probado prestigio en el mundo de la política, sobre todo después de aquel episodio, ¿cómo se llamó?, ¿los hijos de Fox? ¿O cómo era? Jesús Ortega, presidente nacional del PRD, no ignora que Lino es un potosí de credibilidad pues lo invitó a comer y le propuso una vez más la candidatura perredista para contender por el gobierno de Tamaulipas en las elecciones de julio. Caracho, Ortega, ¿ya lo pensó bien? ¿Sí? La verdad: no tienen remedio. Gil s’en va.

Tres sin Sacar.

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fdm