Sábado 11.07.2020 - 13:01

Mancera contra los corruptos

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Salvador Camarena

En el arranque del 2014, en el Partido de la Revolución Democrática se han encendido las alarmas en torno al jefe de Gobierno de la capital. Miguel Ángel Mancera, aseguran fuentes consultadas, ha dejado de caer en las encuestas, al tiempo que sus políticas (de continuidad) en el terreno de lo social y de la seguridad, tienen la aprobación, en términos generales, de la ciudadanía.

La preocupación ha surgido porque el ex procurador es visto como alguien que no combate la corrupción.

Que tenga tal imagen no suena descabellado luego de un año en que el delegado Mauricio Toledo se convirtió en un símbolo de la impunidad en el Distrito Federal. Pero no es, ni con mucho, el único. Para más pruebas está, ya en 2014, la grabación que circula de la delegada Elizabeth Mateos, de Iztacalco, pidiendo diezmo, lo que podría ser una de las versiones perredistas del moche.

No deja de ser paradójico que alguien que hizo buena fama como fiscal termine siendo visto como un jefe de gobierno que tolera delitos y cochupos de los funcionarios. Ante eso, los perredistas comentan que en los próximos días anunciarán una alianza contra la corrupción, que iría más allá del Distrito Federal —porque aplicaría para todas las administraciones surgidas del sol azteca—, pero que tendría como principal propósito político relanzar la imagen de Mancera.

Se trataría de un paquete de medidas para hacer más transparente el ejercicio público. Según las fuentes, quieren hacerlo con tal seriedad que, además de involucrar a legisladores de su partido, están invitando a Transparencia Mexicana, para que esa organización acompañe este mecanismo de supuesto reforzamiento de la rendición de cuentas.

Pero los perredistas consultados reconocen que tienen dudas sobre si Mancera abrazará el proyecto con lo que éste implica: hacer rodar cabezas. Y aseguran que ya le han advertido que de otra manera la ciudadanía tendrá la confirmación de que todo es puro anuncio, pero que no existe compromiso real de limpiar la casa.

En este escenario no sobra advertir que aún más peligroso que la falta de resultados sería que, en un afán por dar golpes de impacto y siguiendo una larguísima tradición de la política mexicana, terminemos viendo que se recurra a fabricar chivos expiatorios.

Mancera tiene el compromiso del Pacto por México (mecanismo que de más de una manera sigue vivo) de que esta primavera le darán la reforma política para la ciudad. De concretarse esa aprobación, sería un mérito prácticamente exclusivo del jefe de Gobierno, quien entonces tendría que conducir a la capital a su congreso constituyente a partir de 2015.

Para liderar al Distrito Federal durante su transformación política, a Mancera sin duda le ayudaría tener una imagen de alguien que de manera firme combate la corrupción. En esta nueva oportunidad no caben los titubeos y mucho menos los montajes policíacos o los encarcelamientos discrecionales. O hay lucha frontal o la simulación galvanizará la percepción que ya preocupa a los perredistas: que a Mancera no le importa que haya cochineros.

salvador.camarena@razon.mx

Twitter: @salcamarena