Marcelo, incomunicado

Marcelo, incomunicado
Por:

A pesar de que Marcelo Ebrard repite a su gabinete que este año hay que comunicar, comunicar y comunicar, los resultados en ese sentido son muy pobres.

Ebrard es un gobernante que trabaja mucho y comunica poco; su gobierno genera una impresionante cantidad de información que, desgraciadamente para él, no se ve reflejada en medios.

Al frente de Comunicación Social tiene a un excelente publirrelacionista, experto en logística y manejo de prensa, pero que no le ha podido armar una estrategia eficiente.

A Óscar Argüelles le gana más la logística —la aprendió muy bien con Carlos Salinas de Gortari como presidente—, y en los eventos está más pendiente de las luces, el sonido y la seguridad de su jefe que de lo que diga.

Genera muchos boletines que al otro día no aparecen, o la nota destacada no es precisamente la que deseaba Marcelo.

Claro que Argüelles es un profesional que se preocupa por su jefe y que tiene conexiones incluso fuera de país, pero no ha podido armonizar un equipo de Comunicación en el que todo mundo tiene metida la mano.

Durante los eventos actúa más como guarura que como vocero de Marcelo, y eso ha complicado la difusión de las bondades del gobierno capitalino, que desde luego las hay.

Quizá por ello consiente que gente como Alfonso Brito, al que incorporó a su área pero que le reporta a René Cervera, esté elucubrando para vetar a “periodistas chafas” que a su juicio le son incómodos al jefe de Gobierno.

En lugar de trabajar se alía con otros personajes, como Alberto Esteva, jefe del pequeño Cisen de Marcelo, que presume espiar a todo mundo y que es un peligro incluso para el propio equipo de Ebrard.

Brito —un tipo que habla con desprecio de su ex jefe Fernando Valdés, quien le llevó al GDF—, Esteva y Fernando Macías, vocero de la ALDF, se reúnen para armar la estrategia sobre la entrada en vigor de los matrimonios gay.

En las reuniones Macías presume haber rasurado a los periodistas incómodos y recomienda al GDF hacer lo mismo; no dice que ha sido contraproducente porque las redes sociales se han activado a favor de esos periodistas.

Que notas que antes se leían unos cuantos ahora llegan hasta Chihuahua y otras latitudes, lastimando la imagen de Marcelo y sus diputados, y que esos materiales se han vuelto más apetecibles por prohibidos.

En esas reuniones de estrategia no está Argüelles, por supuesto.

 CENTAVITOS... Cuando el diputado priista Christian Vargas se presentó moribundo al hospital fue rechazado porque la póliza que la ALDF les había contratado y descontado de su sueldo no estaba vigente. Sus compañeros tuvieron que dejar una tarjeta de crédito para que lo atendieran; dos días después el oficial mayor, Paco Carbajal, se presentó a arreglar el papeleo con la aseguradora que contrató y que no era la original. ¿La cambió por un seguro patito o logró un mejor acuerdo?

jadrian02@yahoo.es

agp