Marcha conmigo

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:
  • larazon

Fernando Escalante Gonzalbo

Empezó mal la movilización para protestar contra la reforma energética, la de Cuauhtémoc Cárdenas con el PRD. El gobierno de la ciudad dijo en algún momento que habían sido 65 mil personas, después fueron 40, luego 20 mil. Quién sabe.

La Jornada llevaba tres fotos, tomadas las tres a pie de calle, el texto decía que los manifestantes “cubrieron casi en su totalidad la plancha central” del zócalo. Casi. Pero no es sólo la convocatoria. El acto era para iniciar la formación de un “frente amplio”, pero no aparecieron ni Jesús Ortega ni Guadalupe Acosta Naranjo, ningún obradorista, no hubo sitio en el templete para Jesús Zambrano —y el único orador, el único en que se pusieron de acuerdo, fue Cuauhtémoc Cárdenas.

En algún momento, alguien más tendrá que hablar, y tendrá que decir algo, porque no se puede sostener un proyecto político sólo sobre la autoridad moral de un señor de ochenta años. De momento, los militantes del PRD marcharon “de manera dispersa”, según las crónicas: “cada corriente por su lado”. Para hacer más amplia la convocatoria, Cárdenas anunció que la lucha es también contra las reformas laboral, educativa y fiscal, pero se guardó de explicar por qué motivo, o con qué razones. Las compañías mineras, las refresqueras, y el 1 por ciento de mayores ingresos le agradecerán el gesto.

Convalidó “todas las formas constitucionales de lucha”, y enumeró: la protesta, la manifestación individual y colectiva, los paros cívicos, la huelga, la desobediencia civil —no incluyó el debate parlamentario, él sabrá por qué.

La lucha es proteica, multiforme, permanente. Esa misma mañana se habían manifestado en el zócalo los miembros de la CNTE, junto con el SME, también contra todo. El líder de la Sección 22, Rubén Núñez Ginés, anunció que volverían en mayo para “enfrentar al mal gobierno”, y alardeó del “triunfo” que significaba volver al zócalo. Eran unos mil o mil quinientos. Desde luego, llegar al zócalo tiene su chiste: a la altura de Bellas Artes hay que tomar la calle de Madero, y caminar cuatro cuadras —requiere un heroísmo más bien modesto, pero indudable. Tiene más miga la declaración de que volverán en mayo.

Significa que saben que no van a conseguir nada, y llegarán a mayo, y seguirán sin conseguir nada, sin más horizonte que continuar la lucha, con el mismo ritmo del sistema de protesta de Oaxaca, perfectamente ritualizado, que sirve para mantener al movimiento.

Por la tarde, organizaron frente al Monumento a la Revolución una “protesta alterna” a la del PRD. Llegaron a ser 500. Para favorecer la unidad, la CNTE patrocina la creación de una Nueva Central de Trabajadores, junto con el SME y la Alianza de Tranviarios de México. La Jornada presentó un panorama completo de la jornada de lucha: 2,000 personas en las ocho regiones de Oaxaca, 200 manifestantes en Tuxtla Gutiérrez, 100 en Tapachula y otros tantos en San Cristóbal, 800 maestros en Morelia, 100 en Culiacán. Y así.

Primera parada, julio de 2015.