Matarás a tu padre y a tu madre

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La historia de la muerte de los cineastas León Serment Guerrero y su esposa, Adriana Rosique, superó cualquier guión de película de traición y de terror.

Se había manejado que el pasado 27 de agosto el director de cine y su hijo Juan Benjamín caminaban de noche por la calle, venían de acompañar a la esposa del cineasta (de quien vivía separado) y madre de Juan Benjamín, para que tomara un Uber en la esquina de su domicilio, cuando, alrededor de las 22:20, justo en Periférico y Luis Alconedo, a una cuadra de Barranca del Muerto, se les acercaron dos hombres por la espalda y lo sometieron a él y a su hijo.

Supuestamente los obligaron a tirarse al suelo, mientras los insultaban y los esculcaban y, al no encontrarles nada de valor, los golpearon. Se dijo que León Serment aparentemente intentó defenderse y por ello recibió ocho puñaladas en el tórax que le causaron la muerte.

Juan Benjamín, estudiante universitario, sólo sufrió golpes. Los maleantes huyeron.

¿No le parece por demás extraño que alguien sea apuñalado más de 40 veces para asaltarlo, que no le roben pero además que dejen ileso a su acompañante?

El hijo poco hizo para auxiliar a su padre y después declaró la historia de que ambos habían sido asaltados. Paradójicamente los ladrones no les robaron en vida, y después del asesinato fueron a los cajeros a sacar dinero.

León Serment dirigió la película El efecto Tequila y Kada kien su karma, así como varios cortometrajes. Estaba asociado con su esposa, la productora de cine Adriana Rosique, en la Casa Productora Taller de Luz, que tiene cerca de 20 años de fundada, y en la cual realiza materiales audiovisuales en diversas plataformas y formatos para canales públicos y privados, radio y diversas empresas.

Estaban separados, pero ambos tenían una buena relación tanto laboral como personal. Después del asesinato de León, Adriana había declarado que era inusual que su hijo visitara a su esposo y se le había hecho sospechoso que su nuera estuviera enviando mensajes antes del homicidio de su marido y hubiese dos personas extrañas rondándolos.

A pocos días de ese crimen Adriana le confesó a una persona cercana que percibía a su hijo y su novia muy extraños y que temía por su vida. Dicen que ella ya lo había confrontado por el tema de su padre.

Adriana quería mudarse a casa de su hermana, pero la muerte le llegó antes. Fue hallada colgada de un barandal. Su hijo declaró que había salido de la casa con su novia para llevarla al hospital, pero no hay registros de eso. Lo que sí se sabe es que poco después de que abandonaron la casa entraron otras dos personas sin siquiera forzar la puerta.

Hoy se sabe que Juan Benjamín, hijo de los occisos, llevaba años bajo tratamiento psiquiátrico, que estaba molesto porque sus padres no apoyaban la relación con su novia y que en una ocasión el propio cineasta había intentado seducir a su novia.

A los autores materiales les dieron 100 mil pesos por crimen y había un seguro de vida por cobrar.

Es difícil detectar parricidios, pero tampoco es tan extraño que se den. En los últimos años tan sólo en la Ciudad de México se han dado varios, éstos son algunos casos que hay que recordar:

En enero de 2015 Édgar Guzmán Sánchez, de 28 años, fue detenido en la colonia Lindavista luego de haber asesinado y puesto en bolsas a sus padres y a una empleada de nombre Ana.

En mayo de 2012 la PGJDF presentó a un hombre llamado “Jaime”, por el delito de homicidio contra su padre. Familiares denunciaron al sujeto, quien mató a su progenitor y después lo desmembró para abandonarlo en un predio en el poblado de San Gregorio Atlapulco, Xochimilco.

Fernando Vallejo, de 20 años, fue sentenciado a 35 años de prisión luego de ultimar a su mamá, en junio del 2011. Fernando había intentado entrar a su domicilio por la fuerza, situación que quiso evitar la víctima. En el forcejeo, Vallejo golpeó a su progenitora y después la apuñaló. Tras el asesinato, puso el cadáver en una habitación durante cuatro días y estuvo bebiendo con amigos todos esos días.

El 1 de junio de 2010 Gabriel Granados Ugalde, de 33 años, vio morir a su madre, Himelda del Perpetuo Socorro Ugalde Burgos, tras haber recibido cuatro impactos de bala en el cuello y el tórax cuando circulaban en una camioneta por Polanco.

Las investigaciones llevaron a concluir que Ugalde Burgos, directora de Recursos Humanos del Grupo Posadas, murió a manos de dos hombres contratados por su propio hijo.

Por más horrible que se escuche hay hijos que son como los alacranes, capaces de devorarse y acabar con la vida de sus propios padres.

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