MVS-Aristegui: implicaciones a la radiodifusion

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Por:

Roberto García Requena

La suspensión definitiva que otorgó el juez Fernando Silva García a la periodista Carmen Aristegui, en el juicio de amparo 672/2015 que sostiene con la empresa MVS, es un capítulo más de esta larga historia que está lejos de concluir.

Los alcances de la suspensión se resumen en dos rubros:

La empresa MVS “brinde a la periodista la posibilidad de discutir, dialogar, conocer y presentar una defensa con respecto a las causas y razones del aviso de terminación reclamado en el presente juicio”.

“MVS Radio continúe considerando como parte de su equipo de periodistas a la quejosa y, en consecuencia, le reintegre los pagos y remuneraciones pactados en el contrato desde la fecha en que comenzó a surtir efectos el aviso de terminación reclamado y continúe pagándolos…”.

En pocas palabras, la empresa está obligada a darle derecho de audiencia a Aristegui, al tiempo en que el juez ordena se les continúe pagando a la periodista y su equipo de asesores, según marca el contrato. En ningún lado se implica que Aristegui regrese al aire.

Todavía falta ver qué estrategia jurídica sigue MVS en reacción a esta suspensión, y por supuesto, falta que se resuelva el fondo y se dicte sentencia en el juicio de amparo. Por eso es que falta un largo camino por recorrer.

Ahora bien, por el precedente que este juicio puede dejar en la radiodifusión mexicana, es importante analizar los razonamientos del juez o jueces involucrados en el camino. Para la suspensión definitiva el juez Silva García argumenta que “la libertad contractual y de empresa de MVS Radio se encuentran limitadas por los fines públicos y sociales de la concesión”.

Más adelante señala que “las concesiones de medios masivos de comunicación deben respetar los derechos humanos (libertad de expresión e independencia periodística)”. Para posteriormente esgrimir que en la actuación de la empresa se “comprometen las condiciones de la concesión (respeto a la libertad de expresión)”.

¿Qué acaso la inmovilidad de cualquier periodista no atentaría también contra la libertad de expresión de otros periodistas o la del propio medio?

Es claro que la autonomía empresarial de MVS se encuentra limitada por ser un concesionario del Estado. ¿Dónde inicia y termina esa autonomía respecto a la contratación de sus periodistas?

Son preguntas relevantes que le pueden restar o sumar grados de libertad a la radiodifusión mexicana. Hay que tener cuidado.

garciarequena@yahoo.com.mx