No, pero si, pero no

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Por:

Gil Gamés

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil leyó en su periódico El Universal una entrevista de Jorge Ramos con Marcelo Ebrard. Hacía mucho tiempo que Gamés no leía un documento en el cual un político mexicano explicara una estrategia basada en la confusión total y el encumbramiento de la paparruchada. Seré candidato a la presidencia en el 2018, pero depende de lo que haga el PRD, y de lo que diga Cuauhtémoc Cárdenas, y de lo que grite Liópez, y del clima, y de las estrellas.

Ebrard le ha saltado a la dirigencia del PRD a la yugular. “Si yo les digo (se refiere implícitamente a Morena, al PT, al MC) vamos a tener una reunión con Zambrano y el señor Carlos Navarrete, pues no van a ir. Pero ésa no es la izquierda, estamos hablando de las izquierdas en su conjunto”. Gil es corto de entendederas: ¿la izquierda en su conjunto no incluye a la corriente de Zambrano y Navarrete? No, la izquierda en su conjunto está, como la vida, en otra parte. Entonces, ¿no era el perredismo la plataforma natural de Marcelo Ebrard? No. En consecuencia, si Gil ha entendido algo, cosa improbable, Ebrard debe adueñarse del PRD para ser candidato por ese partido. Y luego dice el licenciado: pregúntale al Movimiento Ciudadano y al PT si se reunirían. Por eso tenemos que hacer una reunión”. Óquela: ¿habrá reunión o no habrá reunión?, Gil ya se puso nervioso, lo más seguro es que quién sabe.

Ramos le pregunta a Ebrard si será candidato a la presidencia en el 2018 con o sin PRD, y el licenciado responde: “Vamos a participar en el 2018. No diría yo ‘con o sin el PRD” porque eso sería una soberbia. A mí lo que me interesaría es que el PRD recupere lo que debe ser: su lugar en la vida política nacional, ser quien encabece a las fuerzas de izquierda. Si decide no hacerlo pues vamos a participar buscando la coalición de fuerzas de la izquierda, ése es el objetivo”.

Mju. Veamos: sin el PRD y sin Morena, la coalición del licenciado Ebrard tendrá la fuerza motriz de un carrito de baleros: PT y Movimiento Ciudadano. A menos de que Ebrard crea que Liópez le cederá su lugar como candidato de Morena. Bueno, la gente cree muchas cosas.

Por cierto, en la Asamblea Nacional en busca del registro, Martí Batres dijo que “Morena es una opción frente a partidos de pluralidad derechizada”. Así aprobó Morena sus documentos básicos y ratificó a la misma dirigencia para que se mantenga cuando se registre como partido político; así, pensó Gil: con una declaración radical de sectarismo: la pluralidad es de derecha. Diantres: estamos más cerca que nunca de un estalinismo de rompe y rasga encabezado por el refinado Martí Batres. Vamos bien, esa izquierda sí se ve.

Así las casas (muletilla inmobiliaria), Marcelo Ebrard ha quedado a la intemperie. Dice que no va ni a la esquina con un PRD subordinado al gobierno de Peña Nieto. Para Ebrard y muchos otros personajes conspicuos de la izquierda realmente existente, el debate, la negociación y el diálogo son obsecuencia. Por otro lado, Morena ha roto lanzas (gran figura) contra el neoliberalismo poblado por casi todos, menos ellos. Dice Batres que “Morena no transa, no le da la espalda a la gente ni hacemos alianzas con quienes promueven y aprueban las reformas neoliberales de Carlos Salinas y Peña Nieto. Morena no tiene miras cortas, quiere darle fin al gobierno neoliberal y que el gobierno pase a manos del pueblo”. Aigoeeii. ¿Alguien podría quitarle a Ebrard la venda de los ojos? Anden, no sean.

La máxima de Clarence S. Darrow espetó dentro del ático: “Cuando yo era chico me decían que cualquiera podía llegar a ser presidente de la nación. Estoy empezando a creerlo”.

Gil s’en va

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