Por qué mataron a Paulette

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Los policías saben que la gran mayoría de los asesinatos se resuelve a los pocos días y en el entorno de la víctima.

Quitando a los asesinos seriales que tienen motivaciones más bien difusas, debido a que sus objetivos son elegidos al azar, los homicidios siempre tienen una explicación, por macabra que sea.

¿Quién quiere matar a una niña como Paulette? Los interesados podrían ser varios. El dinero, los celos, la pasión, la venganza o la pura maldad, que sí existe, son sólo algunos de los aspectos que tienen que revisarse.

Las Procuradurías del Estado de México y del Distrito Federal ya buscan a un sujeto que estaría involucrado en el asesinato de Paulette. Las primeras investigaciones señalan que puede ser un cómplice de la madre, Lizette Farah.

Todo es preliminar. Las investigaciones policiales van cambiando con el tiempo y las hipótesis pueden dar grandes giros si de pronto se cuenta con buena información. Nadie es culpable hasta que un juez lo determina.

¿Qué hay que hacer en estos casos? Sin duda ser muy cuidadosos con la información, pero sobre todo defender la integridad de la víctima, y víctima, en este caso, es una niña de cuatro años de edad.

Sin duda es importante que exista presión social para que el caso no quede en la impunidad.

Algunos lectores me señalaron que no confían en las autoridades y que sospechan que se encubrirá a los asesinos.

Nuestra experiencia, en efecto, es lamentable en las investigaciones policiales. Eso es una gran verdad, pero creo que esta vez la autoridad cuenta con la convicción suficiente como para resolver el caso. ¿Por qué? Porque es un escándalo de proporciones mayores y a nadie le conviene que se quede sumergido en el limbo de las dudas.

Un factor que abona a la desconfianza es cómo se encontró el cadáver. ¿Es posible que nadie lo haya localizado antes ? ¿Los perros de búsqueda se quedaron sin olfato?

Lo más probable es que no estuviera ahí. Los asesinos se espantaron cuando se dieron cuenta de que el escándalo iba creciendo y de que la policía ya empezaba a sospechar.

Sin duda burlaron a las autoridades, pero éstas cuentan con las herramientas suficientes como para determinar qué fue lo que ocurrió y cuándo. Ya se tienen rangos sobre el momento de la muerte y en las próximas horas se contará con datos más precisos.

Cuando los cabos sueltos se amarren, tendremos una idea clara de las motivaciones de semejante crimen. Sin duda las explicaciones que darán los asesinos serán tan pueriles como ilógica fue su apuesta de tratar de salirse con la suya.

Por eso creo que sí terminaremos por conocer la verdad y que al menos esta vez no imperará la impunidad.

Julián Andrade