Regresivo subsidio a gasolinas

Liberan precios de gasolinas sin infraestrucura... otra vez
Por:

José Manuel Herrera.

Durante el primer trimestre del año el subsidio a las gasolinas y el diesel alcanzó 55.4 mil millones de pesos, un monto que es superior al programado para todo el año. Al finalizar el sexenio este renglón sumará 660.3 mil millones de pesos.

Tal vez estos números no le digan mucho, pero pensemos en un uso alternativo de este dinero: 660.3 mil millones de pesos podrían utilizarse para cubrir por una década el presupuesto del Programa Oportunidades, con el cual se busca aliviar cada año directamente la situación de extrema pobreza de 6.5 millones de familias mexicanas.

Por el contrario, está documentado que el subsidio a las gasolinas beneficia más a los que más tienen. Según estimaciones de la Secretaría de Hacienda el 20% de las familias más pobres recibe 3.6% de los beneficios de este subsidio, mientras que el 20% más rico absorbe el 52.3% del total.

Si esto es cierto, durante el gobierno de Felipe Calderón los 5.8 millones de las familias más ricas del país habrán sido beneficiados con el equivalente a 345.3 mil millones de pesos, servidos a través de los despachadores en las gasolineras. Las más pobres, en cambio, habrán recibido 27.8 mil millones de pesos.

Éste es, entonces, un claro ejemplo de la manera en que programas regresivos cancelan los efectos positivos de los programas sociales exitosos.

Por ello organismos como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo han afirmado que el presupuesto federal se ha convertido en un factor de inequidad social al privilegiar subsidios (y en general un gasto social) a sectores y regiones que no los requieren, así como al financiar esquemas ineficientes en materia de educación y salud.

La conclusión general de su último estudio sobre desarrollo humano en México en cuanto a la progresividad del gasto público, es que éste, en lugar de corregir la desigualdad la promueve. Entonces, el problema del presupuesto no es tanto su insuficiencia, sino la operación de políticas que resultan poco eficaces socialmente.

Y a propósito: ¿votaría usted por un candidato que se comprometiera a reducir los subsidios a las gasolinas aunque esto signifique que pagará más por cada litro, afectando su bolsillo? ¿O por aquel que prometa abaratar aún más el combustible pese a su impacto socialmente regresivo y la carga que significa para las finanzas públicas?

manuel.herrera@3.80.3.65

Twitter: @DarkEconomist