Transporte publico, la “reforma” pendiente

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Por:

Carlos Urdiales

Con bloqueos viales, taxistas concesionados de la Ciudad de México obsequiaron ayer a los capitalinos horas de solaz esparcimiento a bordo de automóviles, camiones o ambulancias.

Protestaron porque la autoridad del Gobierno del Distrito Federal, la Semovi, ha sido incapaz de ordenar, reglamentar o de plano acabar con la empresa de transporte privado Uber o Cabify.

Los taxistas organizados del Distrito Federal se quejan de una competencia sin equidad contra una empresa que no está obligada como ellos a comprar placas de servicio público, que no debe aprobar revisiones periódicas, que no demanda licencias de conductor especiales, que no gastan en pintar el auto según la ocurrencia de cada administración en turno que no termina por saber a ciencia cierta si los matalacachimbas (Pérez Prado dixit) deben ser amarillos, coral, verdes, rojos, dorados, blancos o rosas.

Los trabajadores del volante en el DF deben portar un tarjetón con su fotografía y datos, llevar un taxímetro, respetar una tarifa autorizada por Semovi que nunca está acorde a sus reclamos y necesidades. También enfrentan competencia de 30 mil taxis pirata, que no tienen placas de transporte público regularizado. Los ruleteros organizados dicen que, según la nueva ley de movilidad, Uber no es legal.

El presente es consecuencia de la historia. De la incapacidad de las administraciones para articular un sistema de transporte público en sus diferentes modalidades, auto, camión o tren, que resuelva las necesidades de movilidad en cada circunstancia. No sólo taxis, están los trenes urbanos, los trolebuses, los microbuses, que poco de “micro” y de “pesero” les queda, los autobuses articulados como el Metrobús, los sistemas privados como Uber, los concesionados al aeropuerto, los de sitio y otras modalidades que sucumben ante la modernidad.

Al gobierno de Miguel Ángel Mancera le queda por resolver este entramado operativo. La ciudad necesita mejores sistemas públicos de transporte para disminuir el uso del auto particular, para que la bicicleta sea mayor opción.

Los taxis vs. Uber, es sólo una parte del enredo. Los autobuses de ruta son un peligro público; intocables por policías, son la anarquía sobre ruedas, transporte colectivo devenido en empresa de publicidad exterior.

La movilidad en el DF requiere una revisión integral, profunda, que sea procesada más allá de las presiones corporativas y gremiales que se endurecen frente a las elecciones. Ésa es la “reforma” pendiente. Esta administración puede pasar a la historia si saca adelante la reforma política de la capital, pero también, y quizá más, si ordena la casa, si mete en cintura a matalacachimbas y similares.

Uber opera aquí y en otros 57 países. Uber no es la única que da servicio a través de una plataforma de Internet móvil. Otras comienzan a operar. Uber registra en México una base de 300 mil usuarios. Demanda que explica.

urdiales@prodigy.net.mx

Twitter: @CarlosUrdiales