#UberSeQueda

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Manuel López San Martín

Ayer taxistas “organizados” y usuarios de Uber se colocaron, cada quien, en su justa dimensión. Mientras que los primeros —grupos clientelares—bloquearon zonas neurálgicas de la ciudad pretendiendo generar caos y desquiciar la capital, quienes utilizan Uber, de forma espontanea en redes sociales, defendieron su medio de transporte, uno que opera entre privados.

En un par de horas, por la mañana, Uber fue Trending Topic mundial en Twitter, el HT #UberSeQueda y #UberNoPara alcanzó millones de impactos y, por si fuera poco, la empresa decidió regalar a sus usuarios 150 pesos para hacer más llevaderos sus traslados a propósito de las protestas de grupos de taxistas.

Uber, perdió ganando. Demostró, otra vez, por qué su número de usuarios y vehículos crece día a día. Y, por si fuera poco, evidenció de nuevo el contraste con los taxistas. Claro, no se trata de estigmatizar. Hay muchos y muy buenos taxistas. Conductores que cumplen puntualmente sus trámites y obligaciones, que tienen su taxímetro operando correctamente y que manejan su unidad asegurada. Pero, seamos sinceros, hay muchos otros que están lejos de hacerlo. No pocos operan en la absoluta ilegalidad y, hasta ahora, en la completa impunidad protegidos por líderes clientelares, políticos y partidos. Los Panchos Villa o Los Pantera son grupos de sobra conocidos que encubren a miles de taxis piratas, que a nadie más que ellos mismos reportan ganancias.

En las últimas fechas las agresiones de grupos de taxistas hacia usuarios de la aplicación Uber han aumentado. Las voces de los taxistas, es previsible, no se detendrán. Seguirán exigiendo a las autoridades del GDF suspender el servicio. Lo hacen porque pretenden aprovechar la coyuntura política. Por eso, es un hecho, ni desde el gobierno capitalino, ni desde la ALDF habrá mayor pronunciamiento por ahora. Se realizarán mesas, sí, y se regularizará el servicio, pero hasta pasados los comicios. El acuerdo entre el gobierno de Miguel Mancera y aplicaciones como Uber está más que avanzado. Habrá un marco jurídico que dé certeza tanto a usuarios como a operadores.

Uber está lejos de desaparecer. Al contrario, se queda, no sólo porque no es un servicio de transporte público, sino porque en una ciudad de libertades cada quien debe poder desempeñar su labor. Tan legítimo quien decide prestar su automóvil —y su tiempo— para un servicio de transporte privado, como quien defiende su fuente de empleo y los impuestos que paga para desarrollar una función de transporte público.

Quienes señalan que Uber llegó a poner el desorden en las calles y el transporte, parecen olvidar que el caos y la mala calidad en servicio público de transporte llevan años ahí. El DF tiene décadas de anarquía en su transporte.

Hoy los usuarios de taxis en la capital —y habría que agregar a los de microbuses también— se juegan un volado cada que hacen la parada. ¿Cómo identificar a un taxi legal —que paga tarjetón, revista, placas, etc— de uno pirata que no sólo no cumple con la legislación sino en cuyo interior puede ocurrir cualquier cosa (1,349 asaltos a bordo de taxi y microbús fueron denunciados en la ciudad en 2014, de acuerdo con la SSP DF)?

Uber, pues, tiene éxito no sólo por su modelo de negocio —que resulta atractivo lo mismo para usuarios que para quienes manejan y utilizan sus vehículos—, sino porque la calidad del transporte público es deficiente y peligroso.

El usuario que sube a un coche a través de la aplicación sabe no sólo quién maneja —y tiene la certeza de que aprobó exámenes de control y confianza—, sino incluso cuánto pagará por su viaje. Además, puede tener la seguridad de que el vehículo está en buenas condiciones, tiene seguro y —pequeño detalle— no será asaltado por el chofer, pues, no se maneja efectivo. Por si fuera poco, puede calificar al conductor y el conductor evaluar también al usuario.

Regular Uber —que no prohibir— es necesario, sin duda. Pero esa regulación debe pasar también por los taxis y el resto del transporte público.

  Off the record... Sí, la mayoría de los apoyos a los taxistas “organizados” viene de Morena —y con clara intención electoral—, pero muy cerca de ellos también ha estado el presidente de la comisión de Gobierno de la ALDF, Manuel Granados… Dos acuerdos se construyen, por separado, en dos delegaciones de la ciudad. El primero en Benito Juárez, donde el aspirante del PRI-Verde, Xiuh Tenorio, podría encabezar un frente para derrotar al PAN en la demarcación, al que se sumarían varios candidatos que estarían por declinar en su favor. El otro en Cuajimalpa, donde el perredista Luis Cházaro podría recibir el apoyo de aspirantes a la jefatura delegacional para vencer al PRI-Verde, que gobierna la delegación…

 En boca cerrada…“Debe una explicación”.

El presidente del PRD DF, Raúl Flores, señaló que el candidato de Morena en la Cuauhtémoc, Ricardo Monreal, debe dar cuenta de lo que se escucha en una grabación telefónica de la que fue víctima.

Twitter: @MLopezSanMartin