Jueves 24.09.2020 - 16:18

Un trofeo a mitad del camino

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
Por:

Jorge Ernesto Witker

Hoy algunos oportunistas alaban rabiosamente la gestión de Mahbub y Trejo, los administradores del equipo campeón, pues los responsabilizan del “retorno” a las raíces en los Pumas. Evidentemente ambos son parte del éxito del club. Han tomado algunas decisiones acertadas y en otras, hay que recordarlo, han tenido el apoyo de la suerte, lo que nunca sobra.

Entre las primeras hay que reconocerles que aguantaron la presión de quienes pretendían que con el dinero conseguido por las ventas de Juárez y Barrera al futbol europeo se contrataran refuerzos en lugar de otorgarle oportunidades a los productos de su cantera. También hicieron lo correcto al dejar trabajar con tranquilidad al joven entrenador Guillermo Vázquez, un hombre de la casa, por quien apostaron tras la intempestiva salida de Ricardo Ferretti, la cual ellos no habían previsto.

Hay que recordar que hace un año esta directiva,que hoy defiende la filosofía puma, había acordado verbalmente la renovación por un año más del Tuca, entrenador trabajador y honesto, pero poco propenso, pese a la conocida filosofía puma, a jugársela decididamente con los jóvenes canteranos.

Es decir, si Cemex no llega con sus millones a “piratearse” a Ferretti hace 12 meses, seguramente jóvenes valores como Javier Cortés, Emilio Orrantia, David Cabrera o Luis Fuentes seguirían recolectando minutos en el primer equipo cual limosnas; Sergio Bernal se mantendría como el portero “insustituible” —la directiva orilló al retiro— y seguirían en el primer equipo elementos como Ismael Íñiguez y Carlos Humberto González.

Fue Guillermo Vázquez Jr. el que en la medida de lo posible rescató a algunos futbolistas de la semi-abandonada cantera dándoles continuidad en el primer equipo. Él es el que ha dado el giro de retorno para confiar en el trabajo de su padre, encargado de las fuerzas básicas del club, e inclusive llegó a ser matizado desde la cúpula cuando hizo saber que quería dar de baja a uno o dos delanteros no formados en el club. Y a ese proceso aún le falta, más allá del impensado campeonato obtenido.

Entre los 14 futbolistas que disputaron la final ante Morelia hay seis que tienen 30 años (los hermanos Palacios, Israel Castro, Darío Verón, Leandro Augusto y Juan Francisco Palencia) y sólo tres con menos de 23 años (Cabrera y Cortés 21 y Orrantia 20). Es decir, aún hace falta, respetando el trabajo de veteranos de la calidad de Verón, Palencia o Castro, reducir el promedio de edad y darle espacio a más talentos procedentes de la cantera.

Claro que con un nuevo campeonato en el bolsillo las cosas se harán más sencillas, siempre y cuando se recuerde que, sin renunciar a la obtención de títulos, la esencia de los Pumas es ser la escuela de la que egresen los futbolistas mejor preparados del país.

witkerjor@yahoo.com