Hace seis meses, el director de orquesta costarricense Giancarlo Guerrero vivió algo que jamás hubiera soñado: estar en el show de medio tiempo de Bad Bunny en el Super Bowl y ser visto por 128.2 millones de espectadores, cifra que colocó al espectáculo en el cuarto lugar en la historia.
A la distancia dice a La Razón: “Fue una experiencia inolvidable. Jamás en mi vida y en mi carrera me hubiera imaginado que iba a tener la oportunidad y el privilegio de ser parte de algo tan complejo y con un alcance global; la música clásica no tiene tanto alcance para cientos de millones”.
- El Dato: En 2025, Giancarlo Guerrero, nacido en Nicaragua, inició su etapa como director artístico y director principal del Grant Park MusicFestival en Chicago.
En el show de medio tiempo que le dio la vuelta al mundo, Giancarlo Guerrero apareció dirigiendo a una orquesta de cuerdas, mientras Bad Bunny expresaba: “Buenas tardes, California, mi nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio y, si estoy aquí en el Super Bowl, es porque nunca dejé de creer en mí… tú también deberías creer en ti”.
Lo que al principio pensó que se trataba de una broma, cuando recibió la llamada en la que le hacían la invitación, hoy es motivo de orgullo, no sólo al ser parte de un espectáculo que honró a la música de diversos estilos, sino también por el mensaje sobre Latinoamérica, en medio de una política antimigratoria en Estados Unidos.
“Cuando veamos esto hacia atrás, ya sea 15, 50 años, podremos ver que fue una reacción a eventos políticos o históricos que estaban sucediendo. La historia rápidamente se escribió y quedó claro que la mayoría queremos el mundo tal y como lo pinta un artista como él”, comentó Giancarlo Guerrero, quien tiene en común con Bad Bunny haberse alzado con seis Grammy, por lo que en la conversación que tuvieron quedaron en competir por más.
Que ahora cantantes como Bad Bu-nny inviten a artistas de música clásica en un show del Super Bowl, o ver a figuras como Gustavo Dudamel en festivales masivos, como Coachella o la próxima participación que el venezolano tendrá en el primer medio tiempo del Mundial el domingo, para Giancarlo Guerrero sólo refleja lo que hace siglos hicieron compositores como Bach, Mozart o Beethoven.
“Ellos usaban la música popular de su época. Hoy en el siglo XXI es imposible ignorar el tipo de música que existe alrededor de nosotros. Compositores como Gabriela Ortiz o Bad Bunny utilizan el lenguaje musical que tienen a su alrededor. Eso continuará sucediendo, porque la música es un lenguaje universal”, externó el director, quien proviene de una familia cuyo padre era fan del mariachi y su mamá de Julio Iglesias.
Dijo que “lo más maravilloso es compartir con artistas fuera de nuestro gremio y llegar a conocerlos y admirarlos, porque se convierten en inspiración”.
UNA AMISTAD CON MÉXICO. Giancarlo Guerrero guarda un lazo especial con nuestro país, por lo que celebra regresar como parte de la Temporada de Verano de la Orquesta Sinfónica de Minería, el próximo sábado y domingo, en la Sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli, a las 20:00 y 12:00 horas, respectivamente.
Será el director huésped de un programa que incluye las piezas Capricho italiano, de Chaikovski, Altar de viento, de Gabriela Ortiz, y Las Variaciones Enigma, de Elgar.
“Fue armado alrededor del Altar de viento, de Gabriela Ortiz. Venir a hacer una obra de una compositora mexicana, en este caso, escrita para Alejandro Escuer (flautista), otro mexicano, es muy atractivo”, comentó.
Giancarlo Guerrero resaltó el nivel de virtuosismo que requiere la pieza. “Algo que he visto cuando he ejecutado obras de ella es que no sólo son bastante atractivas para el público, sino para la orquesta y los músicos, porque representa un reto muy especial, pero con muchas recompensas artísticas. Esta obra tiene momentos muy meditativos, de mucha energía, muchas danzas y, al mismo tiempo el solista, nos presenta todas las posibilidades de este instrumento”, explicó quien en la temporada 2025-26 asumió como director musical de la Saratosa Orchestra.
Contó que propuso Las Variaciones Enigma para honrar su cercanía con México. “El compositor escribe sobre ciertos familiares y amigos, cada variación es una representación de cada una de esas personas que hubieran quedado en el anonimato y que gracias a esta obra fueron inmortalizadas.
“Por esta relación que tengo con México, con la orquesta, con muchos de los músicos, me gustó la idea de traer una pieza que celebra esos lazos de amistad”, compartió.
Quiso añadir una pieza poco conocida dentro del vasto repertorio de Chaikovski. “Este Capricho italiano es el ejemplo perfecto de que aún en un momento personalmente muy difícil, él encuentra la manera de hallar la parte positiva de la vida. Es una combinación de muchos lenguajes de danzas italianas, hay una tarantela, fanfarrias. Es una buena manera de empezar con mucho optimismo y alegría”, sostuvo.
Concierto
Cuándo: 18 y 19 de julio
Dónde: Sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli
Horarios: sábado, 20:00 horas y domingo, 12:00
