Público coreó canciones emblemáticas

Homenaje a José Alfredo con Chacón en el Cervantino

Arturo Chacón-Cruz y el Mariachi Gama 1000 rindieron homenaje a José Alfredo Jiménez en el Cervantino

EL TENOR visiblemente emocionado, ayer en el concierto. Foto: Cuartoscuro

En Guanajuato, Guanajuato

BASTARON las canciones de José Alfredo Jiménez, la voz del tenor Arturo Chacón-Cruz y la presencia del Mariachi Gama 1000 para revivir el ambiente en el Festival Internacional Cervantino, la noche de ayer en la explanada de la Alhóndiga de Granaditas, en Guanajuato, donde el tributo a El Rey de la Canción Ranchera logró la entrega unánime de un público que cantó de principio a fin los temas que dan identidad a México.

Arturo Chacón-Cruz comenzó el tributo a José Alfredo Jiménez en el centenario de su nacimiento, con una de las canciones que más nos pone orondos a los mexicanos, “El rey”. El tenor retó al público a romper el récord del mayor canto, y claro que intentaron superarlo, sobre todo cuando sonó la estrofa “Con dinero y sin dinero / Yo hago siempre lo que quiero / Y mi palabra es la ley”.

La bravura de José Alfredo Jiménez continuó con “Ella”, en la que los asistentes entonaron a todo pulmón: “Me cansé de rogarle / Me cansé de decirle que yo sin ella de pena muero”.

  • El Dato: Con el tema “El jinete”, Chacón-Cruz sorprendió con un falsete que logró una gran ovación del público.

Arturo Chacón-Cruz, como si fuera un personaje de una ópera, histriónico, alzó una copa y luego se hincó para darle más dramatismo a esta canción de desamor.

Luego advirtió que interpretaría un éxito que no puede faltar en un digno homenaje. Los gritos se escucharon a los primeros acordes de “Camino de Guanajuato”.

Sonó a todo lo que da “no vale nada la vida / La vida no vale nada / Comienza siempre llorando / Y así llorando se acaba”, estrofa que hasta ha sido análisis sociológico de la identidad mexicana. Y como “José Alfredo no era sólo bravura, tenía un corazón romántico”, el tenor dio paso a los temas de amor.

“Amanecí en tus brazos” fue la primera que interpretó. “Ay, amor, qué rico se siente querer así”, expresó Arturo Chacón-Cruz, quien con este tema lució aún más su voz. Todavía no se animó a brindar con tequila, pero sí con agua.

Ya entonados en las mieles del amor, interpretó “Un mundo raro”. El tenor dijo en una entrevista con La Razón que la música de José Alfredo “entra al corazón sin pasaporte”, y es así, no se necesita estar enamorado para sentir ese amor apasionado al cantarlo.

Entre el público se encontraba la hija de José Alfredo, a quien el tenor le cantó “Paloma querida”, tema que le escribió su padre.

En la que sería la recta final del tributo, sonaron con desgarro “La media vuelta” y “Si nos dejan”, pero el público pedía incluso una hora más de concierto y Arturo Chacón y el Mariachi Gama 1000 deleitaron con “Corrido del caballo blanco”.

No fue suficiente, entonces tuvieron que añadir temas de otros compositores, como “Granada” y “Cielito lindo”. En esta última, de manera espontánea, todos los asistentes encendieron las luces de sus celulares, regalando un momento emotivo de la noche y uno de los pocos en los que se sintió el verdadero ambiente del Cervantino, que estuvo ausente en el primer fin del festival.