Andrea Gabilondo reinventa a Cri Cri

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Andrea Gabilondo asiste constante a homenajes y presencia montajes que hacen compañías de danza y de teatro sobre la obra de su padre, el célebre Francisco Gabilondo Soler. Como creadora y coreógrafa, bailarina y directora nunca se le había presentado la oportunidad de rendir tributo a la trayectoria del Grillito Cantor. Este año, en sociedad con la empresa Consecuencias dirigida por Rossy Pérez Navarro, lleva a las tablas la pieza Tiliches, Tambaches y Cachivaches, la cual retoma en su tercera temporada el 22 de agosto.

“Andrea venía a México a visitar a una amiga en común, y platicando un día le pregunté porqué siempre viene a México a visitarnos y a presenciar espectáculos que le dedican a su padre, y ella nunca había creado nada para él. Me dijo que nadie le había hecho la propuesta”, cuenta Pérez Navarro, productora de la pieza, que en esta oportunidad se traslada a los espacios del Teatro del Parque Interlomas.

Para preparar el texto de la pieza, Gabilondo hizo una curaduría de los trabajos de Cri Cri, a través de hallazgos que la llevaron a guiones radiofónicos hasta con 80 años de antigüedad, de los que retoma breves historias que, por haberse narrado únicamente en el aire de las transmisiones de la época, permanecen prácticamente inéditos.

“En el cuento no ponemos al grillo, ponemos al escritor y al músico. Las otras representaciones presentan a Cri Cri como el grillito con sus antenitas y el frac. Aquí vemos al compositor que se vuelve loco porque tiene que estar creando constantemente fantasías”, adelanta Pérez.

Conseguir a un actor que representara dignamente a su padre y que, sobre todas las cosas, conservara y transmitiera su esencia fue todo un reto para la escritora y directora de la pieza. “Andrea me dijo ‘tú sabes lo difícil que es para mi hacer una audición y seleccionar a alguien que vaya a ser mi papá.

No me lo imagino’. Le poníamos actores y decía que ahí no veía la esencia de su progenitor. Cuando conocimos a Enrique Chi me dijo: ‘Es él. Ahí veo a mi papá’”, recuerda la promotora de este espectáculo, aunque reconoce que no tienen ningñun parecido físico.

Otro desafío era convertir Tiliches, Tambaches y Cachivaches en una propuesta económicamente viable apara el público. Las entradas para el espectáculo tienen un costo de 400 pesos. “Hay empresarios que me decían que no lo podía poner tan accesible porque El Rey León cuesta tres mil pesos y Los Locos Adams cuesta mil 500. No se trata de entrar en una competencia de negocio. Se trata de que la gente vea a Cri Cri. Los adultos lo conocemos; los niños saben de él, pero no lo conocen”, recalca Pérez.

Desde su primera temporada —que se presentó en el teatro Metropolitán en el mes de junio— hasta la fecha, el montaje ha sufrido cambios. Las personas creían que los cuentos de Cri Cri era la narración de historia. “La adaptación consistió en ligar las canciones de una manera que no se distorsionaran los cuentos del narrador. El reto consistió en ver cómo trasladarlo de la radio a un escenario y cómo ligarlo sin romper la esencia de lo que Cri Cri escribió”, explica la productora.