De Latinoamerica a Japon dejo su influencia

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Franz Kafka estaba en su lecho de muerte, la tuberculosis había dañado su sistema digestivo y respiratorio, era 1923 y en ese contexto advirtió a su amigo Max Brod que quemara todos sus manuscritos, una decisión radical. Brod la rechazó y su legado literario forma parte de la influencia contemporánea.

“En medio del desaliento y el fracaso hay posibilidades de fuerza y felicidad: simultáneamente a su autodenigración Kafka establece su dignidad personal como escritor”, aseguró el escritor mexicano José Emilio Pacheco, quien destacó La metamorfosis como obra fundamental para su formación literaria.

Como el poeta mexicano, el colombiano Gabriel García Márquez atribuye a la obra de Kafka publicada en 1915 su interés por la literatura: “Fue Kafka que, en alemán, contaba las cosas de la misma manera que mi abuela. Cuando yo leí a los diecisiete años La metamorfosis, descubrí que iba a ser escritor. Al ver que Gregorio Samsa podía despertarse una mañana convertido en un gigantesco escarabajo, me dije: Yo no sabía que esto era posible hacerlo. Pero si es así, escribir me interesa...”.

La influencia en Latinoamérica de la voz kafkiana llegó también a Perú: a Mario Vargas Llosa, quien aseguró que leyendo aquellos trabajos de principios de siglo XX “sentimos ese vacío producto de la toma de conciencia de nuestra finitud, de lo indefensos que somos enfrentados a esa gran máquina que es la sociedad y la vida misma”.

Tal fue el impacto de la soledad, el pesimismo y hasta lo grotesco que encontraron cabida en una sociedad acechada por la Gran Guerra y las posteriores crisis, para que un autor encontrara un original análisis a partir de la descripción del insecto en el que se convirtió el personaje principal, Gregorio Samsa.

“Gregorio es un ser humano bajo un disfraz de insecto; sus familiares son insectos disfrazados de personas”, sentenció Vladimir Nabokov para después cuestionarse ¿qué insecto es? “Muchas personas dicen que una cucaracha, lo cual por supuesto no tiene sentido. Una cucaracha es de forma plana y con largas piernas, y Gregorio es cualquier cosa menos plano: es convexo en ambos lados, vientre y espalda, y sus piernas son pequeñas”.

“La transformación” era el título original —o al menos se ha discutido por más de medio siglo la intención del autor al utilizar un vocablo alemán que causó tanta confusión— que uno de sus traductores, el de la lengua hispana, Jorge Luis Borges difundió que a Kafka “podemos leerlo y pensar que sus fábulas son tan antiguas como la historia, que esos sueños fueron soñados por hombres de otra época sin necesidad de vincularlos a Alemania o a Arabia. El hecho de haber escrito un texto que trasciende el momento en que se escribió, es notable. Se puede pensar que se redactó en Persia o en China y ahí está su valor”.

Han pasado cien años de la publicación de aquella obra del escritor judío, sin embargo su influencia y su legado siguen vigentes en plumas tan celebradas como las de los Nobeles, sin importar de qué país procedan.