Miércoles 8.07.2020 - 18:28

El maestro de la Habana entre el pregon, la danza y el bolero

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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Foto Especial

Fue escuchando a Benny Moré (1919-1963), que tuve mi primer contacto con la música de Ernesto Lecuona (1895-1963): en el fonograma Benny Moré de verdad (EGREM, 1992) aparece “Como arrullo de palmas”, una guajira-mambo del pianista de Guanabacoa que el Bárbaro del Ritmo incluyó en su repertorio. “Como un arrullo de palmas / en la llanura / como el trinar del sinsonte / en la espesura / como del río apacible / del lírico rumor / como el azul de mi cielo / así es mi amor...”. El arreglo del trombonista Generoso Jiménez me llamó la atención: preludio de guajira que progresivamente entra a los terrenos del mambo con remate en tiempo de chachachá, subrayado por riffs de la sección brass sencillamente magistrales.

Decidí profundizar en las composiciones del autor de “Damisela encantadora”. Me sumergí en Lecuona toca Lecuona, de la colección Esto es Cuba, distribuida en México por Sony. Lecuona ejecuta a piano solo 16 temas de su rico repertorio, que inicia con la emblemática “La comparsa”, se pasea por “Danza Lucumí”, “Malagueña”, “Crisantemo”, “Andalucía”, “Siboney” y “Estás en mi corazón”, entre otras piezas, para terminar con “Noche azul”: pianista de primera clase con sentido equilibrado de los conformes y cautivador derrame de clústeres.

Después cayó en mis oídos La Música de Lecuona (Artex, 1991): interpretaciones al piano por Lecuona y canciones en la voz de Esther Borja.

Agasajo mayor. La modulación de “Aquella tarde” por Borja me llevó al borde del llanto. La imaginación armónica en “Crisantemo”, “A la antigua”, “En tres por cuatro” y “La comparsa” me hicieron reconocer a un compositor-pianista de singular idiolecto. Todavía retumba la voz de Borja en esa pequeña obra maestra que es la canción “Te vas Juventud”.

La pianista cubana, radicada en México, Yleana Bautista de la Torre, me regaló su álbum Musica Cubana. Lecuona, Cervantes, Saumell (Quindecim Recording, 1998): cuando entré a la atmósfera de “Ante El Escorial” descubr, fui consciente de la riqueza pujante de la música cubana más allá de lo bailable. Aprendí con Bautista de la Torre a apreciar los vínculos de Saumell y Cervantes con el compositor de “Ahí viene el chino”.

Cuba grandes compositores (Orfeón, 1998): Lecuona y sus amigos. Alfredo Kraus modula “Siboney”; Alfredo Munar interpreta “Danza Lucumí”; Bola de Nieve nos regala “Allá en el batey”; la Orquesta de Cámara de Madrid despliega “Para Vigo me voy”; Marta Pérez frasea “Noche azul”; Carmela y Rafael glosan “Toda una vida”... Producción discográfica realizada en México en tributo al músico más trascendente de la Isla.

Ejecuciones de La comparsa —la pieza más conocida del autor de “Siboney”—: Aires Tropicales (Deputacion da Coruña, 2012), fonograma de Paquito D’Rivera con el Quinteto Cubano de Cuerdas Cimarrón, radicado en Galicia. Triángulo (Telarc, 2002): conjunción de “La comparsa” por el pianista Michel Camilo/Trío en los puertos del latin jazz desde incitante prosodia. En New Conceptions (Blue Note, 2003), el arreglo que hace el pianista Chucho Valdés no tiene cotejo: comparsa en los recodos del jazz afrocubano con desbordada fantasía rítmica-armónica.

Paquito D’Rivera y sus lecuonerías: Habanera (Enja, 2000) con el Absolute Ensemble de Kristjan Jarvi. Convergencias de citas de composiciones de Lecuona desde el prisma del clarinete del compositor de “Wapango”.

Playing Lecuona (Sony Music, 2015) convoca a tres grandes pianistas: Chucho Valdés, Gonzalo Rubalcaba y Michel Camilo en un proyecto de once joyas del extenso repertorio del pianista habanero. El jazz en diálogo con el guaguancó cubano y las concordias andaluzas.

“Danza de los Ñáñigos”: Chucho Valdés con su The Afro-Cuban Messengers y los percusionistas de Los Muñequitos de Matanzas. Rubalcaba se adueña de las invocaciones en “Andalucía”: compañía de Amador y Cortés. Camilo traslada al latin jazz “Y la negra bailaba” con la complicidad de Goines y Almond. Omara Portuondo: la gracia explayada en el fraseo del bolero “Siempre en mi corazón”. Esperanza Fernández en “Malagueña”. “Siboney”: Ana Belén en sutiles recitaciones. Chucho se encarga de “La comparsa”: la suculencia acecha. La música de Lecuona en todo su prodigioso hechizo. Lecuonerías.