Viernes 15.01.2021 - 14:48

Eugénio de Andrade: El estallido de la luz

Eugénio de Andrade: El estallido de la luz
Por:

Selección e Introducción de Miguel Ángel Muñoz

“ Dedme otro verano aunque sea arrastrándome”. Y es así como Eugénio de Andrade ( Atalaia, Portugal, 1923- Oporto, 2005) nos ha dejado sus palabras y ha ingresado en el sueño, estos versos, sueños y signos nos dicen una y otra vez que aquel hombre, que amaba la vida, de todo estaba desposeído, menos de la muerte. Eugénio de Andrade fue sin lugar a dudas, de las relevantes voces de la lírica portuguesa del siglo XX. Aunque siempre dedico su vida a defender la soledad en que se escribe, a ser poeta desde la raíz más profunda, no sólo del lenguaje, sino de su destino, para iluminar a la distancia la voz de su interlocutor. Su poesía creció desde el despojamiento, desde el rigor más obstinado, desde la hondura elemental de su lenguaje: “ La transparencia ha sido mi demonio – dice el poeta- , tengo, como todo el mundo que escribe, algunas ideas para uso personal. Escribo en portugués, inserto en una tradición, la de la cultura occidental, pero lleno de curiosidad por otras culturas, por ejemplo, la oriental”. Entre sus libros más célebres se encuentran: Oscuro dominio, Umbral de pájaros, Contra la oscuridad, Oficio de paciencia,, Los lugares de la lumbre y Los surcos de la sed. Los premios incontables… Quizás una de las voces poéticas de la segunda mitad del siglo XX, que más vamos a extrañar.

IMPROVISACIÓN EN LA MADRUGADA

Húmedo de besos y de lágrimas,

ardor de tierra con sabor a mar,

en el mío tu cuerpo se perdía.

( Deseo de ser barco o de cantar)

ROMA

Era en verano al caer la tarde,

como Adriano o Virgilio o Marco Aurelio

entraba en Roma por la Vía Apia

y por Antinoo y todo el amor de la tierra

juro que vi la luz hacerse piedra.

TAVIRA 1944

Las mujeres se sentaban a las puertas de la noche

las más jóvenes se reían

los dientes eran su corona

o temblaban al presentir los pasos de los soldados

los niños rayaban la cal con sus gritos

crecían para la muerte con grandes ojos claros

o ramas ciegas.

EL HALCÓN

Me despido del verano junto a las aguas

frías del norte – sobre los ríos

ya otros

dijeron lo que había que decir;

los de Sión no son los míos,

los de Babilonia tampoco;

yo soy el halcón más joven,

soy de otros aires, de otro cielo,

dejadme arder.

LUGARES DEL OTOÑO

Otoño, laberinto de zarzas,

de sílabas, digo, pupila lenta,

río de innumerables aguas

y de alisos donde canta

la postreta luz de las cigarras,

de cristal aún, y leve, y blanca.

CASA VIEJA

No es la primera vez que me quejo,

dadie me escucha.

Esta noche la lluvia me ha calado hasta los huesos

y no hay quien encienda la lumbre.

Quien partió se llevó consigo

al muchachito de ojos de coral,

dejando tras de sí la puerta abierta.

OTOÑO

El otoño viene acercándose, llegan melancolías,

socavan el cuerpo,

se instalan en sus grietas; a veces

ahí se quedan con la lluvia

pudriéndose;

o dejan marcas, las putas,

difíciles de borrar, de tan negras,

duras.

PRIMAVERA EN OXFORD

La floración:

el cuerpo imponderable

del viento nos trae el aroma

de la floración de las lilas

en las calles más íntimas de Oxford,

coronando

de alegría a los jóvenes

huyendo en bicicleta bajo la lluvia

menuda y clara,

como si la luz corriese con ellos

hacia un encuentro nupcial

conmigo o con la vida.

LA ISLA

Tanta palabra para llegar a ti,

tanta palabra,

sin alcanzar ninguna

entre las ruinas

del delirio la isla,

siempre cambiando

de forma, de lugar, estremecida

llama, perezosa

ola huidiza

del mar de Ulises color vino.

EL LUGAR MÄS CERCANO

El cuerpo nunca es triste;

El cuerpo es el lugar

Más cercano donde la luz canta.

Es en el alma donde la muerte hace la casa.

A LA SOMBRA DE HOMERO

Es mortal este agosto: su ardor

sube todos los peldaños de la noche,

no me deja dormir.

abro el libro, siempre a mano, por la súplica

de Príamo – pero cuando

el impetuoso Aquiles ordena al viejo

rey que no atormente más

su corazón, dejo de leer.

Se retrasaba la mañana. ¿ Cómo dormir

bajo la sombra atormentada

de un viejo en el umbral de la muerte?,

¿ o con las lágrimas de Aquiles,

en el alma, por el amigo

a quien poco antes había dado sepultura?

¿ Cómo dormir a las puertas de la vejez

con ese peso sobre el corazón?

HOMENAJE A MARK ROTHKO

Amarillo, naranja, limón,

después el carmín: todo arde

en la arena

entre las palmeras y el mar: era verano.

pero en el lugar de tu nombre

la tierra tiene el color del verde

pensativo, que sólo la noche

pastorea suave.

LAS MANZANAS

También él va a morir, el verano.

Del verde al rojo

las manzanas arden sobre la mesa.

Arden con una luz propia, más madura.

Y me sirven de espejo.

SOBRE LA ARENA

Es otra vez la música,

es otra vez

la música la que me llama,

otra vez ese esplendor

casi animal

el que me busca

y conmigo se hace alma

o primera mañana.

LLUVIA DE MARZO

La lluvia tras los cristales,

la lluvia de marzo,

hasta los labios encendida, danza, danza.

Pero la maravilla

no es que la primavera llegue así

como si no fuera nada,

la maravilla son los versos

de Williams

sobre la rastrera y amarilla

flor de la mostaza.