Invitación para hurgar en la vida de otros

JJ Macías, apenado por narración de comentarista de Multimedios
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Por Rocío Macías

Ella fue una niña que siempre escuchaba lo que platicaban los adultos, las historias de la familia, los cuentos de aparecidos, los chismes de los lugareños. También fue viajera, de su ir y venir de Cuba fue construyendo historias y su imaginación no encontraba límites. Pero fue hasta la edad madura cuando decidió que todo eso que había visto y escuchado tenía que quedar plasmado en unas páginas.

Las palabras que componen las historias de Eladia González estuvieron mucho tiempo guardadas en el archivo de la memoria, ella misma dice, “cuando me siento a escribir, todo lo sacó de aquí (y señala su cabeza). Viví mucho, he tenido una vida muy intensa, de todo tipo”.

En entrevista con La Razón, la escritora habló de su más reciente novela Las cartas de Ema Galán, un relato en el que una joven que vive en San Miguel de Allende, en la segunda mitad del siglo XIX, mantiene correspondencia con una prima suya que vive en la capital.

Perteneciente a una familia criolla, conservadora, Ema —protagonista de la historia— sólo puede hablar con su prima Doloritas de los temas que le importan y de los secretos que guarda. Pero de esas cartas nadie debe saber, porque Doloritas se enamoró de un liberal que llegó al pueblo y se fue con él a la capital, algo que nadie en la familia perdonó.

agp