Recuperan legado del maestro de Felguérez

Recuperan legado del maestro de Felguérez
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El sueco Waldemar Sjölander fue un post expresionista multidisciplinario que se enamoró del color del Istmo de Tehuantepec; llegó al país en 1946 y aquí desarrolló su trabajo artístico hasta su muerte en 1988. Pese a que es una de las figuras necesarias para entender el desarrollo de los lenguajes no figurativos mexicanos —fue maestro de Manuel Felguérez, quien además lo reconoce como uno de sus principales referentes—, desde su fallecimiento su nombre ha desaparecido de la historiografía del arte nacional.

Es por ello que la exposición Färg/Color. El racionalismo espontáneo de Waldemar Sjölander, que se inaugura hoy en el Museo de Arte Carrillo Gil, busca recuperar su legado, marcado por su obsesión cromática y, mostrar su obra para que vuelva a ser reconocido y, al mismo tiempo, revalorar la influencia de los autores plásticos extranjeros que, como él, enriquecieron el quehacer artístico nacional del siglo pasado.

"Vivió mucho tiempo en San Blas y Juchitán lugar donde encuentra una gran visión del color social y cultural,l a vestimenta de las tehuanas; el paisaje desértico costeño lo impactó en su obra y en su proceso de creación hasta antes de su muerte; sus trabajos  se relacionan con esta región”

Paula Duarte

Curadora

“Su mayor obsesión era encontrar la forma para expresarse de manera cromática a través de diversas técnicas; perteneció a los Coloristas de Gotemburgo, grupo que conceptualizaba el color no como un pigmento sino como otro tipo de expresión dentro de la misma pintura; su mamá era fanática de coleccionar figurillas prehispánicas y tenía libros donde se narraba a México como un gran universo utópico milenario del arte; es por ello que decide emprender un viaje hacia el país, para encontrarse con el color, mismo que halló en el Istmo de Tehuantepec”, detalló a La Razón Paula Duarte, curadora de la exhibición.

Sjölander goza de gran reconocimiento en su país natal y tuvo gran notoriedad en México a mediados del siglo pasado: conoció en 1948 a Orozco y Rivera, quienes lo ayudaron a tener su primera exposición en el ahora Palacio de Bellas Artes, “fue uno de los pocos artistas que expusieron ahí cuatro veces consecutivas, tuvo muchísimas grandes muestras, pero se fue abocando a la academia —es uno de los grandes formadores de lo que es La Esmeralda— y a partir de eso su presencia empezó a desaparecer, y por ello al día de hoy es casi irreconocible”.

"Waldemar Sjölander es un artista que describieron en la historia del arte mexicano como un miembro de La Ruptura, esto fue una adscripción que le dieron los libros;  él nunca se vinculó a ningún movimiento específico; la multidisciplinariedad de su obra es lo que lo hace un creador sumamente completo”

La exposición cuenta con 75 obras que narran el proceso creativo del sueco desde 1930 hasta su muerte; “es un artista muy integral: tenía conocimiento del trabajo en madera del arte nórdico, se adentró a la cerámica, escultura en bronce; no dejó de lado su formación de acuarelista sino que la nutrió con técnicas de experimentación cromática como el gouache y el óleo; y no solamente hizo experimentación, logró llegar a una gran capacidad técnica en todo lo que se adscribió”.

Por ello, preparar este trabajo fue de una labor complicada: de su historia sólo se conocían las notas que se publicaron sobre sus exposiciones; “ fue suma importancia contar con el apoyo de la familia Sjölander, ellos nos ayudaron a conocer las razones por las que se quedó en México, cómo conoció a su esposa, qué impactó en su obra, su trayecto en el país”.

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“Por ello ésta no es una retrospectiva ni una cronología de su obra, sino una revisión dialéctica de su legado: sus primeros trabajos, el lenguaje que desarrolla cuando llega al Istmo y lo último que produjo”, concluyó Duarte.

El Dato: Le causaba aversión el término “abstracción”; decía que para él no había nada abstracto sino que no lo veíamos como en realidad era.

La muestra cuenta con el apoyo de, además de su familia, la Embajada de Suecia México y coleccionistas.

Färg/Color. El racionalismo espontáneo de Waldemar Sjölander

Museo de Arte Carrillo Gil

(Revolución 1608, col. San Ángel)

Hasta: el 10 de noviembre

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