Rescatan gloria de la ultima reina de la opera

Rescatan gloria de  la última reina  de la ópera
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Toda su vida osciló en medio de dos extremos: la tragedia y el éxito. Esperanza Iris, la última reina de la opereta en México no es otra cosa que la historia de una mujer, de “carne y hueso”, cuya vida estuvo marcada por la veneración y el olvido, un olvido del que ahora la escritora Silvia Cherem, trata de rescatarla.

Obsesionada con enamorarse de hombres que no la merecían, el esplendor de Esperanza Iris fue opacado por el escarnio público que la asociaba a un hombre que a “todas luces parecía un delincuente”. Paco Sierra, su último esposo, 22 años menor que ella, era el autor intelectual del único atentado aéreo en la historia de México. Su figura sepultó a Esperanza en las fauces de la lástima.

“Ella era una cantante que viajaba con cientos de baúles, tenía una compañía de 300 gentes que recorría el mundo, iba a Europa y a Sudamérica, y de repente no era más que un personaje a la que la gente le tenía lástima, una mujer que estaba en defensa de un tipo al que a todas luces parecía un criminal”, dice en entrevista con La Razón la autora del libro y Premio Nacional de Periodismo 2005, Silvia Cherem.

El 24 de septiembre de 1952 diecisiete pasajeros: nueve estadounidenses, siete mexicanos y un colombiano abordaron el vuelo 575 de la Compañía Mexicana de Aviación. Una estruendosa explosión sacudió la máquina, que a duras penas pudo realizar un aterrizaje forzoso. Diez años en las portadas de los principales diarios indagaron en aquel suceso que terminó con la vida pública de la reina de la opereta. Su marido Pacotes, como ella lo llamaba, era uno de los autores de aquel suceso.

“Lo más impactante para mí es concebir que una mujer que rompió todos los cánones inimaginables haya sido tan inestable emocionalmente. Que haya permitido tanto abuso a su persona por creerse débil o endeble. No lo entiendo; era libre económicamente, venerada y querida en todos los sentidos, ¿por qué se permitió esa degradación que la sepultó en vida? Es la historia idílica de una mujer leyenda que se acabó por sus torpezas, por las relaciones que permitió”, aseguró Cherem.

Sobre el escenario, Esperanza, quien fundó el Teatro de la Ciudad que lleva su nombre y que en 2018 cumple 100 años, es una de las actrices que pusieron en alto el nombre de México. No había teatro que le cerrara sus puertas, ni persona que se resistiera a su talento.

“Jacinto Benavente se puso a sus pies, el Rey de España estaba a sus pies, Soroya pidió pintarla, Venustiano Carranza le inauguró su teatro y después de eso, todo fue silencio y olvido”, agregó la autora.

Ahora 55 años después de su muerte la “musa inolvidable de Franz Lehár” resurge de esas cenizas para contar a través de la pluma de Cherem un libro que reivindica su voz y el sufrimiento que le acusó la pérdida de sus tres hijos.

La gran musa cuyo nombre real era María Esperanza Bonfil Ferrer dejó este mundo el 7 de noviembre de 1962, sin ninguna deuda qué saldar y con el diario escrito de sus vivencias convertido en teatro.

La búsqueda incansable. Hace siete años Silvia Cherem comenzó la odisea de escribir un libro sobre esa mágica mujer. Como si Esperanza estuviera esperando a contar su historia, Silvia encontró en un viaje a Galápagos la primera pista que la condujo al avionazo y a Esperanza.

“Yo supe del primer eslabón hace siete años. Durante un viaje conocí a una mujer que contó que era sobreviviente del accidente. Luego me enteré, que el accidente no sólo tenía qué ver con la persecución de Margaret Larkin y su esposo y Albert Maltz, sino con la gran reina de la ópera de México”, contó la escritora.