Diversa Cultural

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EL TREN MAYA: UN ECOCIDIO ı Foto: Fernando Martínez Belmar

EL TREN MAYA: UN ECOCIDIO

El Tribunal Internacional por los Derechos de la Naturaleza calificó al Tren Maya como un “ecocidio”, señalando que viola los derechos fundamentales de la naturaleza, reconocidos en la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra, y que prioriza intereses económicos sobre el medio ambiente y las comunidades.

Uno de los problemas más graves es cómo el tren está fragmentando los ecosistemas. La construcción está dividiendo corredores biológicos esenciales, lo cual deja a especies como los jaguares y los monos araña sin poder desplazarse libremente. Esto no es cualquier cosa: cuando cortas las conexiones entre hábitats, las especies pierden opciones para reproducirse, buscar alimento o sobrevivir. Además, se están destruyendo cuevas, cenotes y zonas selváticas únicos que son hogar de una biodiversidad increíble. El impacto de todo esto no se queda en los animales, sino que afecta a todo el equilibro natural de la región. […] La deforestación es otra gran preocupación. Según datos oficiales, ya han talado más de 3 millones de árboles, aunque activistas aseguran que la cifra real podría ser muchísimo mayor, tal vez incluso 10 millones. Esto significa menos capacidad para capturar carbono y más problemas para combatir el cambio climático. También significa que muchas especies que vivían en esos bosques ahora están en peligro. Por si fuera poco, esta pérdida de vegetación deja a la región más expuesta a desastres naturales como huracanes. [...] Y luego está el ruido: las vibraciones y el sonido de la construcción y operación del tren están alterando a los animales, en especial a los murciélagos.

José Gotés, Ciencia rara en México. Fenómenos y seres vivos fascinantes y extraños, Paidós, 2026.

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EL TRITURADOR DE PAPEL

Hace treinta y cinco años que prenso libros y papel viejo, treinta y cinco años que me embadurno con letras, hasta el punto de parecer una enciclopedia, una más entre las muchas de las cuales, durante todo este tiempo, habré comprimido alrededor de treinta toneladas. Soy una jarra llena de agua viva y agua muerta, basta que me incline un poco para que me rebosen los más bellos pensamientos, soy culto a pesar de mí mismo y ya no sé qué ideas son mías, surgidas propiamente de mí, y cuáles he adquirido leyendo, y es que durante estos treinta y cinco años me he amalgamado con el mundo que me rodea porque yo, cuando leo, de hecho no leo, sino que tomo una frase bella en el pico y la chupo como un caramelo, la sorbo como una copita de licor, la saboreo hasta que, como el alcohol, se disuelve en mí, la saboreo durante tanto tiempo que acaba no sólo penetrando mi cerebro y mi corazón, sino que circula por mis venas hasta las raíces mismas de los vasos sanguíneos. Por regla general, prenso unas dos toneladas por mes, y para tener fuerzas para este bendito trabajo, durante treinta y cinco años he bebido tanta cerveza que con ella se podría llenar una piscina olímpica o una buena cantidad de viveros de carpas navideñas. A pesar de mí mismo, me he vuelto sabio y ahora me doy cuenta de que mi cerebro es un fajo de pensamientos prensados en la prensa mecánica, mi cabeza calva es la nuez de Cenicienta, y sé bien que los tiempos en los que el pensamiento estaba inscrito en la memoria humana tenían que ser mucho más hermosos.

Bohumil Hrabal, Una soledad demasiado ruidosa, trad. Monika Zgustova, Galaxia Gutenberg, 2020.

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Los tapices bordados de Picasso ı Foto: Especial

LOS TAPICES BORDADOS DE PICASSO

Un día que estábamos en Aviñón nos encontramos con Braque. Lo habían herido de gravedad en la cabeza y había ido a Sorgues, cerca de Aviñón, para recuperarse. Era allí donde se hallaba cuando lo habían llamado a filas. Fue un gran placer volver a ver a Braque. Picasso había escrito a Gertrude Stein para anunciarle su matrimonio con una jeune fille, una verdadera señorita, y a modo de regalo de boda le envió un cuadrito precioso y una fotografía de un retrato de su esposa.

Muchos años después me copió en cañamazo ese precioso cuadrito y yo lo bordé, y fue así como comencé a hacer tapices. No me parecía posible pedirle que me hiciera un dibujo para bordarlo, pero se lo comenté a Gertrude Stein y ella me dijo: descuida, yo me encargo. Así es que un día que Picasso vino a casa le dijo: Pablo, Alice quiere hacer un tapiz de aquel cuadrito y le he prometido copiárselo en una tela. Él la miró con afectuoso desdén y repuso: si alguien tiene que hacerlo, lo haré yo. Bien, dijo Gertrude Stein sacando una pieza de cañamazo, pues manos a la obra, y él lo dibujó. Desde entonces he confeccionado bordados de sus dibujos y quedan de maravilla en sillas antiguas. Con ellos he tapizado dos sillitas Luis XV. Ahora Picasso es tan amable que hace los dibujos en cañamazo y me los colorea.

Gertrude Stein, Autobiografía de Alice B. Toklas, trad. Andrés Bosch, Lumen, 2000.

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EL ORTO-GRÁFIKO ı Foto: Especial

EL ORTO-GRÁFIKO

En Guadalajara, en 1931 nació el Orto-Gráfiko, una revista literaria de formato pequeño publicada por el escritor, editor y creador de memes en potencia Alberto M. Brambila, originario de Santa Rosalía, Jalisco, con la ayuda de otros entusiastas. Para algunos se trata de la única vanguardia literaria del Occidente de México. Dicha publicación se autodefinía como “periódico propagador de la ortografía rasional mejicana, órgano del grupo sentral de ortógrafos rebolusionarios, registrado komo artíkulo de 2ª klase”. Este movimiento buscaba “proseguir kon mayor entusiasmo el desaroyo de nuestra gloriosa rebolución nasionalista, ke no yeba otra finalidad sino romper los últimos eslabones de la kadena de esklabitud ispánica para darle fasilidades a nuestro público umilde y trabajador en materias del lenguaje”. […] Desde la buhardilla de su blog personal, un prócer de internet nos recuerda que en el capítulo 69 de la novela de Julio Cortázar, titulado “Otro suisida”, el autor argentino escribe con ortografía alterada aludiendo a la publicación que aquí nos concierne: “Ingrata sorpresa fue leer en «Ortográfiko» la noticia de aber fayesido en San Luis Potosí el 1º de marso último, el teniente koronel (asendido a koronel para retirarlo del serbisio), Adolfo Abila Sahnes. Sorpresa fue porke no tenemos notisia de ke se ayara en kama”, etc., al final de la narración (spoiler alert): “El desaparesido kreía en la bida futura. Si lo konfirmó, ke aya en eya la felisidad ke, aunke kon distintas karakterístikas, anelamos todos los umanos”. Esta anhelada felicidad puede sin duda, ser explorada hoy en la libertad de los memes y el flujo de conciencia sin restricciones ortográficas.

Atahualpa Espinosa Magaña y Xitlalitl Rodríguez Mendoza, “Ortografía, internet y algunas borucas sobre el Orto-gráfiko”, Poesía y desempleo (Ahora con más poesía y más desempleo), Taller Editorial Cáspita, 2025.

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LA IMPERFECCIÓN DEL MUNDO

Sentía vagamente que nada de este mundo podía llegar al final, que nada podía llegar a completarse. La ferocidad de los objetos se agotaba en sí misma. Nació en mí la idea de imperfección de cualquier manifestación en este mundo, aun cuando fuera sobrenatural. En un diálogo interior que, me parece, no acababa nunca, desafiaba a veces a los poderes maléficos de mi alrededor, al igual que, en otro tiempo, los adulaba de forma rastrera. Practicaba unos ritos extraños, pero no desprovistos de sentido. Si cuando salía de casa e iba por trayectos distintos, volvía siempre sobre mis pasos, eso lo hacía para no describir un círculo al andar en el que quedasen encerrados casas y árboles. Mi andadura se asemejaba a un carrete de hilo; si una vez desenrollado no lo hubiese enrollado inmediatamente, en el mismo camino, las cosas que hubiesen quedado atrapadas dentro del lazo formado por la marcha se habrían quedado para siempre jamás, irremediable y profundamente, ligadas a mí. […] El fuego lo purificaba todo. Llevaba siempre en el bolsillo una caja de cerillas. Cuando estaba muy triste encendía una cerilla y pasaba la palma de la mano por la llama, primero una y después la otra. Había en todo ello una especie de melancolía de existir y una especie de tormento organizado de una forma normal en los límites de mi vida de niño.

Max Blecher, Ocurrencias en la irrealidad inmediata, trad. Joaquín Garrigós Bueno, Aletheia, 2007.

LA IMPERFECCIÓN DEL MUNDO ı Foto: Especial