Black Sabbath: Heavy Metal

Black Sabbath: Heavy Metal
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El viernes 13 de febrero de 1970 apareció el disco debut con la canción del grupo que cambió el curso del rock: Black Sabbath. Entonces nadie imaginó la endemoniada influencia que iban a tener. Tras el violento declive de la psicodelia con Charles Manson y Altamont, el rock siguió rodando sobre dos rutas autodestructivas, atascadas y oscuras: el punk de Iggy & The Stooges en Detroit y el heavy metal del cuarteto de Birmingham. Fábricas metálicas en colisión, distorsión, destrucción y drogadicción, porque sin drogas no hay rock.

Se considera fiesta rockera de guardar el día que el guitarrista zurdo Tony Iommi se rebanó las yemas de los dedos medio y anular derechos en la acerera donde trabajaba. Contra la advertencia médica de que no volvería a tocar se hizo unas prótesis de plástico y piel, e inspirado por el guitarrista de jazz Django Reinhardt y su método para tocar con dos dedos después de quemarse en un incendio, aprendió de nuevo. A su Gibson SG le aflojó las cuerdas por la pérdida de sensibilidad y le bajó los famosos tres tonos. En palabras del magazo en I am Ozzy, lo que querían tocar era “blues maligno” para asustar a las chicas “cincobolseras”. Pero les salió ese rock demoniaco llamado, con todo el peso de la industria acerera, heavy metal. Y sólo lograron atraer a una fauna satanista que los acosaba. Completaban el cuarteto el bajista Geezer Butler, autor de la mayoría de las letras por su voraz afición a la literatura fantástica y el primer bajista en conectarle un pedal wah al bajo con sus respectivos low tones para densificarlo. Y el baterista Bill Ward, el santo bebedor que le daba sustento jazzero a la locomotora galopante.

Es arbitrario afirmar que el origen del heavy metal es Sabbath. Dave Davies, Jimi Hendrix, Pete Townshend, Eric Clapton, Jimmy Page y Dick Dale también llevaron la guitarra hacia esas fronteras del sonido. Pero sin el tema diabólico. En el periodismo musical el término se le atribuye a Lester Bangs en su eterna bronca con el grupo. También fue utilizado por William Burroughs en su novela The Soft Machine con el personaje Uranian Willy, the Heavy Metal Kid. Steppenwolf lo encuadra en su canción “Born to Be Wild” como la apología de un viaje en motocicleta. Y así se llamó el cómic editado por Sean Kelly, la película de dibujos animados de Gerard Potterton y el soundtrack en el que Sabbath pone “Mob Rules”.

En ese río de metal Black Sabbath es la madre de todas las corrientes musicales duras y oscuras hasta nuestros días: heavy, hard, black, speed, thrash, doom, sludge y stoner.

El padre es Led Zeppelin. Acá pudimos verlos como Heaven & Hell con Dio y en dos ocasiones con Ozzy. Siempre fueron trabajadores del acero en su forma musical.