Cuerpo dramático

OJOS DE PERRA AZUL

CUERPO  DRAMÁTICO
CUERPO DRAMÁTICOFoto: cortesía de la autora
Por:
  • Karla Zárate

Comienza a llover, buenas noches, tristeza. Calambres en el vientre y relámpagos en la cabeza dan aviso de la tormenta que soy. El aguacero me cubre. Tengo lagunas en los huecos de las manos, intento beber el líquido amargo, son cascada los dedos que ahogan pasiones. Espejos de agua, pupilas, reflejan memorias que no reconozco. Soy la tempestad, un río que arrastra palabras de piedra, resuenan relatos de mis vidas pasadas. El ombligo es un charco, ojo de mi propio huracán, origen, nacimiento, razón de existir. La melancolía se desborda, no encuentra cauce en el mar salado y revuelto que soy. Me inundo en la nada, me seco, necesito humedecer tu recuerdo para florecer otra vez. Amanezco, el trueno en el cielo oscuro, quiero despertar en un día soleado.

Mi cuerpo es dramático, siempre lo ha sido. Lleva inscrita una historia, biografía sensorial que se sigue narrando. Nació a destiempo, en medio de dos estaciones, entre el frío y el calor, quedó destemplado, descolocado en el mundo. Carne pálida, informe, fue esculpido por la tragedia de ser. Al esqueleto lo cinceló la realidad, a golpes de hacha. Fundidos los músculos en hogueras de ilusiones, no alcanzaron la forma ideal. Mi anatomía no se adapta al entorno ni al clima, células vibrantes en organismo de ideas reaccionan a la temperie, al contacto contigo. Enrojece la piel que por dentro se ampolla. Registro la intensidad de los vientos en edades antiguas, la magnitud del diluvio por desear lo imposible, el castigo divino. Poseo sensores que miden los sismos del amor o del odio en que somos, soy instrumento para calcular el espacio que hoy nos une o separa en el universo.

A veces me salta la incertidumbre, los nervios se desesperan, no puedo moverme 

A veces me salta la incertidumbre, los nervios se desesperan, no puedo hablar ni moverme. Las articulaciones se adormecen, quedo petrificada. Se tornan hiedras mis piernas, se enredan como serpientes en el ardor de tu cuerpo, suben al cuello y ahorcan tus sueños. Sin rumbo en el bosque embrujado, ocaso de árboles con tentáculos, marcho atada a los cambios del tiempo. Flor carnívora, solitaria, silvestre, rodeada de sombras y ayeres. Tenebrosos cadáveres, renacen si llegas a tocarme con tu mano de espinas y fuegos. Espuma la boca, bestia en amores, muerdo las ansias.

Padezco porque no sé qué hacer, los síntomas vuelven. Condenada a estar sola, soy sólo un cuerpo. Nunca es ahora, sé que es de noche.

*** Abrigo desesperanzas.