Con la muerte de Elsa Aguirre, la noche del martes a los 95 años, el séptimo arte nacional perdió a una de las mujeres que ayudaron a construir su época de mayor esplendor: la del Cine de Oro. Su fallecimiento fue a causa de un paro cardiorrespiratorio, de acuerdo con testimonios de sus enfermeras.
La noticia fue confirmada la madrugada de ayer por la Asociación Nacional de Intérpretes (ANDI), mientras que la Secretaría de Cultura federal anunció un homenaje nacional para preservar su legado.
“La ANDI comunica el sensible fallecimiento de la socia intérprete Elsa Aguirre. Actriz de la Época de Oro del Cine Mexicano, será recordada por su talento y belleza que la convirtieron en un ícono de la pantalla grande”, publicó la asociación, mensaje que marcó el inicio de una jornada de despedidas para la actriz, quien fue velada en una funeraria de Cuernavaca, Morelos, donde se reunieron familiares, amigos y fans.
Nacida el 25 de septiembre de 1930, en Chihuahua, Elsa Aguirre jamás imaginó que la actuación definiría su vida. Todo comenzó cuando ganó un concurso de belleza organizado por Clasa Films Mundiales. Aquella oportunidad le abrió las puertas del cine con El sexo fuerte (1946), dirigida por Emilio Gómez Muriel, y ese mismo año Julio Bracho le confió su primer papel protagónico en Don Simón de Lira. Años después resumió aquel giro inesperado con una frase que explicaba el origen de una carrera extraordinaria: “El destino me llevó a ser actriz”.
Su ascenso fue inmediato. Directores como Emilio Fernández, Roberto Gavaldón, Ismael Rodríguez, Miguel Zacarías, Chano Urueta, Alfredo B. Crevenna y Raúl de Anda encontraron en ella a una intérprete capaz de transitar del melodrama al romance con una naturalidad poco común. Su nombre quedó ligado a películas como La mujer que yo amé, Una mujer decente, La estatua de carne, Cuatro noches contigo, La muerte de un gallero y Cuidado con el amor, esta última junto a Pedro Infante, una de las cintas más recordadas.
Compartió créditos con Jorge Negrete, Dolores del Río, Arturo de Córdova, Joaquín Pardavé, Silvia Pinal e Ignacio López Tarso.
Para el crítico de cine Gerardo Gil Ballesteros, la actriz “tuvo la inteligencia de retirarse cuando llegó a una edad considerable, pero siempre permaneció cercana a los medios de comunicación. No tuvo un retiro tajante; sabíamos que ahí estaba”.
Detrás de la estrella existía una mujer reservada. Durante los homenajes que recibió en sus últimos años, recordó que llegó a los estudios “sin saber nada” y que aprendió el oficio observando a los grandes actores de su tiempo. Al hablar de Pedro Infante, evocaba el rodaje de Cuidado con el amor con enorme cariño: “Toda la película fue una aventura muy bonita”, recordaba. Confesó que, pese a la fama, seguía sintiéndose “una muchacha tímida, introvertida y callada”.
Es por ese motivo que Gil Ballesteros dijo a La Razón que “a diferencia de otras divas del cine mexicano, ella tuvo una belleza mítica, pero accesible. Siempre conservó su belleza y una enorme congruencia”.
Lejos de los reflectores enfrentó momentos muy dolorosos, como la violencia que sufrió en uno de sus matrimonios y la pérdida de su único hijo. Encontró refugio en la meditación, el yoga y la espiritualidad, disciplinas que promovió durante más de cinco décadas y que, decía, le enseñaron que la verdadera belleza nace de la paz interior.
Su trabajo no se limitó al cine. Incursionó en la radio, la televisión y el teatro. Su presencia en la pantalla inspiró a Zacarías Gómez Urquiza y Manuel Esperón, quienes escribieron para ella el tema “Flor de azalea”, para Algo flota sobre el agua.
Como parte del reconocimiento a su legado, la Secretaría de Cultura federal organizará un homenaje póstumo. El próximo 22 de julio se proyectará Cuatro noches contigo, de Raúl de Anda, seguida de un conversatorio sobre su obra. Mientras que en agosto la Cineteca Nacional Chapultepec albergará una exposición con fotografías provenientes de los acervos del Imcine, la Cineteca Nacional y la Filmoteca de la UNAM.
Al anunciar estas actividades, la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, expresó: “Deja una huella profunda en la historia del cine mexicano”.
Por su parte, en Palacio Nacional, la Presidenta Claudia Sheinbaum dijo: “Fue un símbolo del Cine de Oro mexicano y una mujer alegre... Es un símbolo para México y merece nuestro reconocimiento”.
Se fue una estrella que “nunca perdió la inteligencia, nunca perdió la belleza, nunca perdió la permanencia”, resaltó Gerardo Gil.
Quizá la propia Elsa Aguirre explicó mejor que nadie el sentido de su vida cuando afirmó: “No tengo temor ni miedo para irme”. Sus restos serán cremados hoy.
