El DF paró a ritmo de rock roll

El DF paró a ritmo de rock  roll
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Foto AP

El concierto de U2, 360º Tour, detuvo ayer el tráfico vehicular en la ciudad de México... y lo detonó en las redes sociales. Todo un fenómeno masivo.

La cuarta visita de la banda irlandesa al país empezó a acaparar desde el lunes, con el arribo de Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen, el interés de miles de fanáticos, por lo que ayer llegar al Estadio Azteca por Tlalpan o Periférico —en obras— o por Viaducto-Tlalpan, avenida Imán o Acoxpa fue un viacrucis para los más de 93 mil 100 mil fanáticos que entraron a presenciar la primera de las tres presentaciones.

También lo fue para quienes tuvieron la mala fortuna de volver del trabajo por ahí o por los más de 35 kilómetros de vialidades que en minutos se saturaron. La circulación anoche era tan lenta que llegar al estadio Azteca desde Perisur tomaba más de dos horas.

Desde las 17:00 horas, en pleno miércoles, la concentración mil 738 policías, en 136 patrullas y dos helicópteros se vio superada en la tarea de agilizar el tráfico, aún cuando su dispositivo abarcó seis avenidas:

Viaducto-Tlalpan, Tlalpan, Periférico, Imán, Circuito Aztecas y Coscomate.

Si bien el Tren Ligero, el Metro y todos los sistemas de transporte colectivo iban completamente llenos, funcionarios de la Secretaría de Seguridad Pública reportaron que a diferencia de otros eventos masivos, como los partidos de futbol por ejemplo, está vez la mayor parte de la gente asistió en automóvil.

“El que haya un evento así entre semana en esta zona aumenta considerablemente la afluencia vehicular...”, informó Luis Rosales Gamboa, subsecretario de Seguridad Pública. Por lo regular, señaló, tenemos 200 mil vehículos en esta zona y hoy se aumentaron 6 mil en un instante. Lo que te puedo decir es que hay un congestionamiento mayor al de otros conciertos, por que se hizo entre semana...”

La Policía del DF no alcanzó, pues, a prever lo que ocurriría, a pesar de que en las tres ocasiones anteriores que U2 estuvo en México agotó todas las localidades en cada uno de sus conciertos: en 1992 cuatro fechas en el Palacio de los Deportes; en 1997, dos en el Foro Sol; en 2006, tres en el estadio Azteca.

U2 es la banda más rentable del momento, con más de 190 millones de discos vendidos en todo el mundo; con seis álbumes que han sido récord de ventas en EU y nueve de sus discos número uno en éxitos y ventas en Reino Unido.

Es una agrupación que mantiene vigente su proceso de producción discográfica a diferencia de otras bandas históricas que lo han detenido.

LA CONEXIÓN. En todos esos recitales, igual pasó ayer, lo común es que la voz de Bono se apague ante la de los cientos de miles que asisten sobre todo a cantar.

En esa conexión entre la banda y el público mexicano el carisma de Paul David Hewson —Bono— ha sido fundamental. Apenas este martes festejó su cumpleaños con champaña y un pastel con reporteros y fanáticos que lo esperaban afuera del restaurante Pujol, en Polanco. Y ayer antes de partir hacia el estadio Azteca, improvisó una rápida firma de autógrafos afuera de su hotel.

Para estar más cerca de él, desde el lunes pasado cientos acampan afuera del coloso de Santa Úrsula para apartar un lugar. Muchos se jugaron el empleo y otros tantos faltaron a clases con tal de hacerse de una nueva vivencia personal.

Mario Alonso Ledezma, de 33 años, era un amasijo de nervios ante la posibilidad de volver a ver a su banda favorita, tras 19 años: “fue el 25 de noviembre de 1992 cuando vi por primera vez a U2. En el techo del Palacio de los Deportes había un mini cooper viejito que daba vueltas y como parte del performance salió una mujer tipo gitana bailando, imagínate la expectativa que tengo hoy. Ahora mis hermanos y yo dormimos en el coche afuera del Mixup Pedregal para alcanzar a comprar los boletos”.

Desde la mañana, el Distrito Federal acogió también a miles que llegaron de todas partes de la República para ser participes del concierto que impuso récord mundial de asistencia.

El tráfico que paró el sur de la ciudad de México y calentó las redes sociales era previsible.

Aunque lo hubieran previsto, el tamaño de la vialidad no hubiera alcanzado para aliviar la congestión.

Antes de encender el Azteca, The Edge y Bono dieron autógrafos.

Los más de 90 mil fans corearon cada una de las más de 20 canciones.

El escenario fue el plus que el grupo irlandés trajo a México.

La gira 360º es el espectáculo más grande que se ha presentado en el DF.

U2 también enloqueció Twitter

La cuarta visita de U2 también saturó las redes sociales en México.

En Twitter, antes de que la banda comenzara a tocar, había ocho mensajes por segundo con las etiquetas relacionadas con la gira de la banda (#U2mex, #U2, #U2360mex y #U2360).

Luego, tras iniciar el concierto, el tráfico casi se duplicó y pasó a 12 twitts por segundo.

Incluso hubo un hashtag (#CésarBono) que se colocó entre los temas calientes, pues los usuarios de la red de microbloging se burlaban de que supuestamente la actriz Ninel Conde hubiera confundido al vocalista de U2 con el comediante mexicano.