Protagoniza Tom Hanks

“Greyhound”: una disfrutable inmersión a la Segunda Guerra Mundial

Hanks interpreta al capitan Ernest Krause, quien está al frente de un buque protector de un convoy; las batallas son espectaculares 

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Tom Hanks en el poster de la película.Especial
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Pocas veces la logística de combate en su estado más elemental y al interior de un buque había resultado tan llamativa y emocionante cómo en “Greyhound”, película dirigida por Aaron Schneider —“El funeral” (2009)—, que muestra la travesía del comandante Ernest Krause, quien durante la Segunda Guerra Mundial está al frente de uno de los buques encargados de proteger un convoy de las fuerzas aliadas que cruza el Atlántico Norte, perseguido por el ejército alemán y sin contar con apoyo aéreo.

El ir y venir entre la espectacularidad de las batallas exteriores de manufactura digital y la precisión en el trazo de las escenas sin adornos ni artilugios en espacios cerrados, para hacer de la capacidad de reacción en momentos cruciales la materia prima, es sin duda la principal virtud de este vehículo de alta tensión, que sólo ofrece algunos breves momentos de respiro, cuando la incertidumbre acompaña al relato.

Esto es redondeado por las miradas de expectación y angustia que el protagonista arroja por las ventanas, cuyos vidrios, a veces ya hecho pedazos, son recorridos por los limpiadores, mientras al enemigo únicamente lo conocemos a través de sus ataques y cuando nos ponen en sus zapatos, observando por el periscopio de los submarinos, gracias al uso de la cámara subjetiva.

Los niveles de contención a los que recurre Tom Hanks —quien aquí además se guarda también la labor de escribir el guion a partir de la novela de C.S. Forester— a la hora de presentarnos la imagen nada glamorosa de un capitán siempre enfocado son otro lujo pese a tratarse de una interpretación a modo y discreta en comparación con lo más destacado de su filmografía.

Por otro lado, si algo hay que reprocharle a esta producción estadounidense es la indefinición de los personajes secundarios que integran la triplicación del barco en cuestión, lo cual le resta impacto emocional al drama, además de que contrario a las implicaciones del tema y lo que la propuesta pareciera indicar, no hay mayor discurso de fondo, rayando en lo anecdótico. Por ello es que, en términos generales, se queda sólo como un ejercicio fílmico, pero aún así uno muy efectivo, lleno de aciertos y más que disfrutable.

“Greyhound”, producción en la que, por cierto, tiene una breve participación Elisabeth Shue —“Adiós a Las Vegas” (1995), “El hombre sin sombra” (2000)—, estaba pensada para llegar a la pantalla grande, pero dadas las circunstancias de la contingencia sanitaria a nivel mundial, y pese a las molestias iniciales del mismo Hanks, se estrenó directo en plataformas digitales como Apple TV.