Padres estiran ahorros, piden préstamos…

Pasar o no de privada a pública, el duro dilema de padres ante pandemia

Sin dinero no saben si cambiar a sus hijos de escuela o perder el año

Clases virtuales desde casa.
Clases virtuales desde casa. Foto: Especial

La crisis económica debido a la emergencia sanitaria por Covid-19 ha puesto en una disyuntiva a padres de familia que tienen a sus hijos en escuelas privadas: ante la falta de trabajo para algunos o la reducción de salarios para otros, ahora se plantean si es mejor inscribirlos en escuelas públicas o de plano esperarse un año para que continúen los estudios.

Lizbeth Servín y su esposo tienen a su hijo estudiando Administración de empresas en la Unitec. Sin embargo, la familia se vio afectada monteriamente y para poder pagar las mensualidades han tenido que solicitar préstamos bancarios.

“A mi esposo no le han pagado porque la empresa no tiene dinero. Hemos evaluado otras posibilidades educativas, pero él no quiere sacarlo de esa escuela”, explicó a La Razón.

Si bien reconoce que cambiarlo de escuela sería la mejor alternativa mientras pasa la pandemia, Lizbeth asegura que su objetivo es que su hijo termine la licenciatura en donde se encuentra, pues ya va a la mitad y de salirse, perdería todo lo avanzado y el dinero que ya invirtió.

El caso de Ivette Luna es al revés. La joven de 20 años sufraga sus propios gastos para seguir estudiando. Hace un año que salió de la preparatoria y no ha podido ingresar a la educación superior. Ivette trabajaba en una oficina para juntar dinero y pagar una licenciatura. Pero la pandemia vino a quebrar sus sueños. Por la crisis fue despedida de su trabajo y los ahorros que tenían los ha usado para apoyar con los gastos a su familia.

Gráfico
Gráfico ı Foto: larazondemexico

“Mi intención era trabajar para pagarme una carrera en una universidad no tan cara, como la UVM, pero al quedar sin trabajo la situación se complicó porque no he podido conseguir otro empleo que me ayude”, narra.

Ivette se registró para presentar el examen de la UNAM hace algunos meses, y a pesar de que tenía fecha de presentación en mayo, se la han ido cambiando y hasta el momento no sabe cuándo pueda hacerlo: “yo sigo estudiando, pero ya me desesperé de estar en casa y ahora pienso poner aunque sea un puesto de comida para ganar algo de dinero”, dice.

Otro caso es el de Yovana Jiménez. Aunque ella aún no ha sacado a su hija de la escuela, cuenta que varios de los compañeros de su hija, quien cursa la primaria, tuvieron que desertar debido a que la colegiatura de dos mil pesos es pesada en tiempos en los que a varios le redujeron el salario, como a su esposo.

“Yo aún no planeo sacar a mi hija porque aunque sea poco, tenemos para seguir dando las mensualidades; a mi esposo le bajaron el sueldo, pues trabaja en una empresa que reparte abarrotes a nivel nacional que se ha visto con problemas de pago”, manifestó.

No así en el caso de Jaqueline Saavedra, quien sacó a su hijo de un kínder privado luego de que a su esposo lo despidieron y ya no pueden cubrir las mensualidades de dos mil 800 pesos.

“Debía pasar a tercero, pero mi esposo, que se dedica a la producción, se quedó sin trabajo desde abril. Ni siquiera hemos acabado de pagar lo del año pasado. En este momento sólo trabajo yo, y es difícil, porque nos están aguantando, pero no sabemos hasta cuándo”, relata.

Jacqueline destaca que de momento suspenderán las clases de su hijo y esperarán un año para inscribirlo en una escuela pública, aunque asegura que el nivel de las escuelas particulares es mejor.

  • El dato: De acuerdo con datos de la Asociación Nacional de Escuelas Particulares, hasta julio 30 por ciento de los alumnos de escuelas privadas no se habían inscrito al nuevo ciclo escolar.

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