Con la novedad de que el tema de los narcocorridos se ha convertido en motivo de preocupación y atención por parte de diferentes actores morenistas; sin embargo, lo que se ve es que entre ellos hay visiones diferentes de cómo atenderlo. Ya ha expresado la Presidenta Sheinbaum su oposición a la prohibición, posición que parece sensata, luego de que varios acontecimientos dieran cuenta de lo arraigados que están entre la población. No tardó mucho en sumarse a esa posición la dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde, quien consideró que “los cambios deben darse a través de la revolución de las conciencias, no por imposición”. El problema, nos hacen ver, es que todo quedó a nivel de pronunciamiento, pues no hay un aterrizaje en términos de acción para acometer esa revolución de conciencias en materia de narcocorridos. Atentos.

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